Archivo de August de 2005

Regeneración reloaded

Sunday, 28 de August de 2005

El viernes se lanzó la nueva «marca Colombia», la nueva estrategia para «vender» el país en el exterior, fundamentalmente en materia de turismo y productos (q.v. Dinero, La República, Portafolio). Según lo que se dijo ayer en la reunioncita con el presidentico, el logosímbolo y el eslogan no fueron bien recibidos.

Yo creo que es un logo bueno y bonito.

En primer lugar, tiene limpieza, cosa que le faltaba al caracol tricolor que se había usado hasta ahora; mientras el caracol es digno de comentarios «eso lo hace mi hijo de tres años», al corazón se le ve trabajo. En segundo lugar, no apela al lugar común de hoy en día, a saber, el tunjo, el sombrero vueltiao, la sabrosura, el tricolor, etc. como el caracol. En tercer lugar, tiene mucho mayor poder retórico y sintético que el dicho caracol y muchos niveles de coherencia con el eslogan que dice «Colombia es pasión»: país de padecimiento, país irracional, amor al país, etc.


Antes.

Después.

Por eso, desde el punto de vista del diseño, creo que es un logo bueno y bonito y habría darse por satisfechos. Pero no me gusta por lo que representa.

Tal vez es paranoia, pero la retórica del loguito parece que nos hace regresar a los tiempos en que Miguel Antonio Caro publicaba El Tradicionista; o a 1886 cuando la Constitución —golazo de la Regeneración y el confesionalismo de Caro— comenzaba con «En nombre de Dios, fuente suprema de toda autoridad»; o del voto político-religioso que se proclamó en 1902, cuando se acabó la Guerra de los Mil Días y cuya materialización es la basílica del Voto Nacional, en el Parque de los Mártires de Bogotá; o a la ley por la que, cincuenta años después, el país se le endosó oficialmente al Sagrado Corazón de Jesús y que fue declarada inconstitucional en 1994. Precisamente esa inconstitucionalidad es la que me preocupa.

Mientras que la nueva constitución —con todos sus problemas «operativos»— reconoce en Colombia la diversidad de culturas —y sobre todo la laicidad—, esta marca es evidente interpretación del corazón flambeado del salvador de la humanidad, cuyas palabras, además, aún tenemos que recordar todos los colombianos según las líneas del segundo himno nacional más bonito del mundo —otra herencia de la Regeneración—. Y todo por cortesía de la veneración estética de este símbolo del señor Carlos Lersundy, que colaboró en su creación y que lo considera un efectivo símbolo del padecimiento del país. Muy barroco el asunto.

Pero, aparte de la explicación estética e histórica, me preocuparía mucho que además hubiera detrás alguna intención de seguir regresando a épocas ya lejanas en las que el centralismo, el presidencialismo, el latinismo, el hablar de dios, Iglesia y moral cristiana en la política estaban muy en boga. Simples paranoias, claro, que al fin y al cabo nuestro gobernante es liberal y ellos creen en la laicidad y esas cosas que ya dije. Aunque en la Regeneración también se practicaba el cambio de bando y la creación de partidos alrededor de una sola persona… Simples paranoias.

Será mejor quedarse con que el símbolo no le está comunicando mucho a alguna gente, que solo vea en este un cursi corazoncito rojo como de «Amor es…». Tal vez el tricolor sea el mejor símbolo de la diversidad del país porque, como decía Fucó, son los colores primarios —y ojo con la observación de que solo se ha tenido en cuenta el color rojo—. Pero de malas, porque igual seguirá siendo símbolo de «patria» en pulseritas y de no ser terrorista. Paranoia, paranoia.

El llamado del Señor

Thursday, 25 de August de 2005

El Todopoderoso ha llamado a su seno al señor Kaleth Morales. Y yo me pregunto más bien por qué no hará Él de una vez lo mismo con el señor Fonseca, es decir, cuándo «traeremos flores» a su tumba. O bueno, sin ir tan lejos: cuándo se revelará en sus sueños y le dirá al genial representante del género lolerolé uouó —tan popular entre los que rumbean en Andrés y lugares derivados similares— sabias palabras como «hijo mío, deja ya de cantar o te traigo aquí conmigo, a mi seno. O te mando al Infierno».

Paz en su tumba y paz en la radio. Claro, sólo cuando acabe el duelo o sólo hasta que aparezca algún nuevo «revolucionario del vallenato».

Volver al origen

Thursday, 25 de August de 2005

Después de atravesar el bosque de robles y trepar por un sendero de piedras y arbustos, se bordea finalmente el cerro. Allá, al lado de los frailejones, estando muy arriba sobre todas las cosas, se ven las tierras de Chíquiza, las nubes que rodean las altas montañas, los relámpagos y la lluvia que caen sobre Villa de Leyva. Del otro lado de la montaña suena nítidamente el agua que va por el curso del río y es voz de esperanza. Una vuelta más y ahí está por fin: Iguaque, la laguna, el origen.

Por fin tuve mis vacaciones, mi nimierdismo, mi alejarse de quién sabe qué. No era del todo un impulso, tampoco algo completamente preparado. Llamé en la mañana del lunes y me dijeron que podía ir allá mismo, al Santuario, a ver si me dejaban quedarme. Y así lo hice. Salí a las doce, llegué a las cuatro y media. Llovía y todo era precioso. Al día siguiente salió el sol y me cansó todo el camino. Las nubes aparecieron por fin cuando me encontré de nuevo con la laguna, después de casi siete años.

Esta vez estábamos solos. La cuna de los muiscas y yo. Los montes que dan de beber al centro de Boyacá y yo. Los sapos, las ranas, los pájaros, los insectos y yo. Las montañas y yo. El agua y yo. Esa agua tan limpia que se recoge de la quebrada, que sabe a musgo, que después cae y corre hacia el oriente. Me sentí inmenso y único, como nunca antes.

Antes de irme, de la manera más cursi, me despedí del páramo gritando «¡Bachué, adiós!». En algún momento de la vida a todos nos toca ser Andrés Hurtado. En la noche un cucarrón se metió en la caneca del refugio, entre los paquetes de achiras y me asustó.

Conociendo a Norbert

Friday, 19 de August de 2005

Hace cinco años estaba comenzando a estudiar Historia y decía querer ser un «científico social». Entonces supe de Norbert Elias en una de las mejores clases que tuve en la Universidad de los Andes. Resulta que Elias estaba poniéndose muy en boga en estos lares, probablemente en virtud del trabajo de la profesora Vera Weiler —de la Universidad Nacional— y de la publicación en 1998 del libro Figuraciones en proceso, que tuve que leer.

De esa pequeña compilación pasé a su obra más importante, El proceso de la civilización. Toda una novedad. Más adelante en otros cursos tuvimos que ver artículos como «Ciencia o ciencias», sus ensayos sobre el deporte y el ocio y el famosísimo ensayo La sociedad de los individuos. Resultaba que los pensamientos de Elias eran «todo lo que a mí se me había ocurrido antes». Naturalmente no era así. Sencillamente Elias es un profeta en su sentido original: un portador de la voz de un momento, de una época. Un hombre síntesis.

Todo esto acaba de quedarme confirmado al terminar de leer Mi trayectoria intelectual, un libro que contiene una entrevista biográfica a Elias y su propia descripción acerca del origen de sus ideas. Dos holandeses —seguramente alumnos suyos— lo entrevistan sobre su vida desde que nació hasta que se consagró como profesor en Holanda, es decir, una historia de casi noventa años de duración.

Elias, el hombre

Para cada cosa Elias ofrece una explicación sociológica pues salpica todas sus vivencias y el contexto de cada momento con todo su universo teórico. Era un judío, pero era un burgués alemán; era un burgués alemán, pero vivía en la periferia de Alemania (lo que hoy es Polonia); vivía en la periferia, pero tuvo que ir a combatir en la Primera Guerra Mundial al Frente Occidental.

En el libro también revela cosas como que siempre dependió de sus padres hasta que murieron —su padre de enfermedad, su madre en Auschwitz—, que su encuentro con la sociología sucedió tarde —cuando estaba llegando a los treinta años—, que el origen del tema El proceso… se dio por casualidad, que confiesa que tiene problemas para escribir —aunque es de los autores más claros y amenos, sin imposturas ni lenguajes oscuros—, que la misma vida de Elias es otro ejemplo de «el triunfo de la voluntad» y sobre todo de las cosas sencillas.

Uno se pregunta qué habría pasado con los aportes de este sujeto si no hubiera vivido todo lo que vivió (1897-1990). Pero Elias es un ejemplo de paciencia para quien está académicamente angustiado porque aún no le sale nada y para quienes muy jóvenes quieren abarcarlo todo. Este breve libro —aunque largo como entrevista— debería ser estudiado por cualquier aspirante a científico social porque hace saber cómo se produce el conocimiento, esas «verdades» que también tienen detrás una historia y una influencia en la vida de quienes las producen. Sin duda, una inspiración.

Hazlo por Flora

Tuesday, 16 de August de 2005

Hay varias razones para ver Rosario Tijeras. (Pero antes de decirlas debo advertir que no he leído la novela.) Son estas:

  • Por fin los admiradores de Flora Martínez —desde quien la admira con amor sublime hasta el que se la morbosea— podemos verla en toda su grandeza, con ropita sexy y «como dios la trajo al mundo».
  • Por fin los admiradores y admiradoras de Manolo Cardona podrán verlo como dios lo trajo al mundo.
  • Los créditos del comienzo, que son bien bonitos.
  • ¿Alguna otra razón? No. Tal vez reírse con el acento del Unax Ugarte que va del paisa auténtico al español pasando por francés y portugués. La historia no se entiende, la narración tan fracturada hace muy confuso entender la cuestión y por eso me pregunto si la película se hizo pensando que la iban a ver solo quienes hubieran leído el libro.

    Rocket science

    Sunday, 7 de August de 2005

    Con tristeza encuentro que María Isabel Rueda, en virtud de su frivolidad, podría ser una de las personas más sensatas de este país. Basta con ver su última columna en la que, con un talento indiscutible que yo me negaba a ver, disecciona cada uno de los argumentos que se han usado y posiciones que se han tomado sobre el nombramiento de Pastrana como embajador en Estados Unidos. Y conlcuye que todos son bobadas.

    Que Pastrana no tiene principios y es un trepador. Mentira.

    Que Uribe compra conciencias y a la oposición. Mentira.

    La respuesta es sencilla: Andrés —como ella le dice— necesita oficio y Uribe es un genial estratega.

    Y va uno a ver y sí… ¡es verdad! ¿Para qué sacarle pelos a una calavera? ¿Para qué rasgarse las vestiduras? ¿Para qué ponerse bravo y pedir respuestas o hacer denuncias? This is no rocket science: la política en Colombia es frívola y simple, nunca seria. Y así exactamente es mi querida María Isabel.

    Para completar, en su «Entretanto» habla de la guerra perdida contra la personalización de la forma impersonal del verbo haber: «habían», «han habido». En ocho días seguramente hablará del neologismo «exenario» y sus derivados. Sólo me queda quitarme el sombrero e irme a llorar en un rincón.

    Indignación capitalina

    Saturday, 6 de August de 2005

    Indignada, una amiga hizo llegar a mi e-mail este archivo que, como pueden ver, es una presentación para Power Point. Tiene que ver con todo el boroló que han armado —no sé sí Julito pero sí con toda seguridad Isabella Santodomingo— acerca de la Bogotá que recrearon en Mr. and Mrs. Smith. Nos piden que boicoteemos esa película en viva señal de protesta. Yo la boicoteé sencillamente porque no me llamó la atención.

    Resulta que una de las primeras secuencias muestra a «Bogotá» como un caserío en medio de un desierto o bosque húmedo tropical por donde pasa un helicóptero y se ven varias explosiones. Viene a mí la imagen de Mitú, capital del departamento de Vaupés. ¿Por qué Mitú? Porque queda en la mierda y no la conozco, así de sencillo. Busco en Google y me encuentro con que la imagen no está muy lejos de la que pasó por mi cabeza. Hecho simpático.

    Bien, seguramente lo mismo les sucedió los productores gringos. Pensaron «Bogotá» y se imaginaron Mitú. ¿Hay que culparlos por eso? Depende. Hay que señalar su evidente mediocridad. Si cuando busqué «Mitú» salieron algunas fotos, los productores habrían podido hacer lo mismo poniendo «Bogotá» en el popular buscador. Veamos qué les habría salido:

  • Panorámica del centro desde la séptima, hacia el sur. Típico.
  • Panorámica del centro y del occidente desde los cerros. Típico.
  • Panorámica nocturna del centro, desde el Colsubsidio de la 26 o el Cementerio Central. Menos típico, hace parte de una postal de las que vende el español de la Jiménez.
  • Panorámica nocturna del centro desde los cerros; se ve la circunvalar. Típico.
  • Procedimiento llamado «bolsa de Bogota». ¡Huy! ¡Sorpresa! Es un sujeto abierto de arriba abajo por su abdomen. No sé si Bogota es con o sin tilde en este caso —es decir, no sé si tiene que ver con la bella capital de la República de Colombia— pero parece ser un objeto común en procedimientos quirúrgicos cuando hay graves lesiones del peritoneo.
  • Plaza de Bolívar durante el festival de teatro. Por fin algo que no es la típica panorámica del centro: la típica foto de la plaza de Bolívar.
  • Foto de Guadalupe, desde Monserrate. Rarísimo. Claro, es foto de un viajero gringo «liberal». (La página es interesante, por cierto… la de un tal Richard Stallman.)
  • Plaza de Bolívar. Típico. Lo «raro» es que es de una página japonesa.
  • Hotel Tequendama e iglesia de San Diego. Es de una página que recomienda hoteles.
  • Mapa de Colombia. Salen Bogotá y Armenia como dos punticos. Es de una noticia viejísima: el terremoto de 1999.
  • Aparte del pobre señor abierto de par en par, parece que bien provista está la interné de foticos de una Bogotá «decente» y hasta de su localización geográfica. Es bien sabido que interné nunca miente pues es oráculo y faro que ilumina estos tiempos. Conclusión: tal vez en Hollywood todavía no tienen Internet; tal vez sí, pero no conocen Google.

    Sí…

    Pero seguramente ven CNN o leen el periódico y esos medios tradicionales y desinformados dicen que en Colombia hay guerra. Todos sabemos que aquí no hay. Bueno, digamos que en Colombia sí hay guerra. Pero en Bogotá no pasa eso. Aquí vivimos divinamente. No más salga a la calle: andenes, ciclorrutas, Transmilenio, Maloka. Y además es muy clarito: Bogotá es más grande que como la ponen ahí. ¡Bogotá no es Mitú! ¡Hágame el favor!

    Sigamos…

    En Bogotá no pasa lo que pasa en otras ciudades donde sí hay guerras. En Bogotá no estallan bombas cada cinco minutos como en el Medio Oriente. ¡No somos eso! ¿No vio lo que pasó en Madrid o en Londres? ¡Allá si hay explosiones! ¡Allá la gente si anda armada en la calle! ¿No ve a los árabes esos que ponen en la presentación de Power Point? ¡Allá en esos países sí pasa eso! ¡Señores de Hollywood, por favor, no usen más a Bogotá para eso! ¡Hay suficientes ciudades en el mundo donde sí hay guerra! ¡Hasta en Colombia! ¡Hay suficientes pueblitos como Mitú que se los toma la guerrilla a cada rato! No sé, cualquiera de esos pueblecitos que dizque capitales de departamento… ¡Pero no pongan el nombre de Bogotá ahí! ¡Porque si quieren recrear a Bogotá entonces tienen que filmar en una locación que se le compare! ¡París! ¡Nueva York! ¡Los Ángeles! ¡San Francisco! ¡O Vancouver! ¡Vancouver es más barato y allá filman todo!

    Bueno…

    También nos dice la presentación que los policías hablan con acento cubano y mejicano. ¡Por favor! ¿Es que no saben que aquí en Bogotá no tenemos acento? ¡Eso hasta lo saben todos los provincianos indios peinados esos del interior! Aquí en Bogotá hablamos neutro, ¡sépase bien! La gente nos oye hablar y dice «¡Qué neutralidad! ¡Es el acento más soso que haya oído! ¡Tan neutro que ni siquiera sé si son rolos! ¿De dónde serán? ¿De verdad serán rolos? Es que si los rolos tuvieran acento sabría, pero como no tienen… Debe de ser porque han recibido influencias de tantas partes, de todos los acentos del mundo, que al final… Eso es como la luz blanca: el acento rolo es la suma de todos los acentos. Admirable.» ¿Es que no saben eso en Hollywood? ¿Es que no saben que hay casi un millón de colombianos en Estados Unidos? Ah… pero la mayoría son paisas, entonces no tienen el acento neutro que todos los bogotanos tenemos… Y debe ser muy caro llevar suficientes rolos a la cantera donde construyeron el pueblito ese… Y el pan orgánico de la Jolie debe ser carísimo… Y eso es prioridad.

    Eso se les perdona de pronto… decisiones de producción…

    ¡Pero cuándo van a entender que en Bogotá no hace calor! ¡Aquí no hace calor! ¡Aquí si no nieva es porque..! Aquí no nieva pero no importa porque los techos de las casas de Teusaquillo nos indican que esto podría ser como Londres. ¿No saben esos gringos que aquí hay chimeneas en las casas para protegernos del terrible sereno? ¡14 grados! ¡Óigase bien: 14 grados de temperatura promedio! ¡Esto no es ninguna Baja California, señores! ¡Esto no es el desierto de Mojave! ¡Aquí llueve todo el año! ¡El clima de esta ciudad es CI-VI-LI-ZA-DO! ¡Es bien sabido que nadie puede ser una persona CI-VI-LI-ZA-DA donde hace calor! ¡Por eso en Barrancabermeja no hay universidades! ¡Claro! ¡Seguro ese calor californiano les tostó el cerebro a esos gringos! Pero a lo mejor no podían desplazarse hasta una locación así fría y verde y lluviosa… Y Pitt seguramente también come orgánico… Y eso es carísimo.

    Sí, es que cuando uno hace una película hay que tener prioridades y el mercado orgánico de Pitt ¡es el mercado orgánico!

    También nos dicen que cómo es posible que sigan poniendo a Colombia y a Bogotá como un nido de ratas habiendo tantos colombianos que triunfan en el exterior y que son motivo de orgullo para todos nuestros compatriotas. ¿Es que no saben que Sofía Vergara actuó en Guardianes de la bahía? ¡Óigase bien! ¡Guardianes de la bahía! No es ninguna novelucha de veinte pesos. ¿Es que no saben esos gringos que Guardianes de la bahía ha sido traducida a todos los idiomas del mundo? ¿O acaso no conocen a Juan Pablo Montoya? ¡Claro! ¡Como esos gringos solo ven dizque Nascar y la Cart! No saben cómo es la vaina del automovilismo elegante, europeo, con clase. ¡Como en Bogotá! Tiene tanta clase Montoya que ¡él también come orgánico! ¡El también habría podido actuar en esa película! Entonces se les suben los costos ya con tres mercados orgánicos…

    Sí… imposible. No, eso sería ya mucha plata…

    No, todo bien, gringos. Yo los perdono. Fue falta de plata. Yo sé que a lo mejor sí actuaban de buena fe. Y bueno, mejor que digan eso de Bogotá. ¿Porque qué tal que la muestren como verdaderamente es? ¿Qué tal todas esas chusmas de inmigrantes africanos y chinos que, atraídas por este faro de progreso que es mi ciudad, vendrían aquí a contaminarla con su incultura? ¡Huys no! ¡Qué tal!

    Con mucho cariño para mi mejor amigo calentano, Eduardo «Dauchoroma» Patiño, que de particular manera me enseñó que todas estas cosas que dije —y que muchos bogotanos todavía creen y sostienen— eran mentira. Y también dedicado a Bogotá, mi ciudad aunque ciudad de nadie que lleva 467 años creyéndose quién sabe qué, pero que todo bien. ¡Ah! Y a Carlos Antonio Vélez que hace poco en una entrevista en CityTV se le salió un «yo era de Manizales» que me hizo reír mucho porque con esa frase sintetizó lo que esta ciudad al fin y al cabo representa para el resto del país, aunque la odien.

    Anhedónicamente azul

    Thursday, 4 de August de 2005

    Millos es líder del torneo colombiano y le lleva seis puntos al cuarto y ocho al noveno. Millos ya ha ganado cinco partidos en línea. Los «expertos» de la radio y la televisión están elogiando al equipo, a sus jugadores. Nunca había visto algo así. Debería estar muy feliz. Cada nuevo día debería ser para mí señal de esperanza, de que todo está perfecto: Millos es líder, Millos sigue de líder, Millos está ganando partidos, Millos está haciendo goles, casi no le han hecho goles a Millos.

    Entonces, ¿por qué no estoy feliz? ¿Qué carajos pasa? ¿Qué hace falta para que sea así? ¿Por qué esta sensación de que es una racha pasajera, de que esto no va a servir para nada? ¿Por qué no puedo pensar que así como se les ha ganado a los que en este momento son nuestros «escoltas» podrá ganársele a los «grandes»? ¿Por qué esta autoestima tan pequeña, tan microscópica? ¿Por qué contengo así lo que debería ser un derroche exagerado de emociones festivas? ¿Por qué no estoy echándome Maizena™ en la cara con mis hermanos en el azul? ¿Por qué ellos están igual de asustados y sorprendidos que yo?

    24

    Thursday, 4 de August de 2005

    Se me hace una mierda cumplir 24.

    Me gustaba tener 23. Aparte de que fue un buen año, 23 es un número bonito, un número primo, inusual, escondido, misterioso.

    En cambio 24 es un número tan par, con tantos divisores (1, 2, 3, 4, 6, 8, 12, 24). No sé, 24 parece un número vulgar. Me da pereza pensar que aparte de tener que usarlo a diario toda la vida —carrera 24, 24 horas, etc.—, ahora tendré que decir ese número una y otra vez, y escribirlo, porque tengo 24 años.

    Cuando tenga 25 —divisible por 1, 5 y 25 solamente— será otra historia. Pero falta todavía un año.