Y en el futuro, cuando todos los productos transgénicos hayan causado increíbles mutaciones en la especie humana, Stan Lee demandará a estos seres, que antes no se conocían, por propiedad intelectual.
E igual la demanda la ganará Monsanto.
Con colaboración de Mornatur. (Claro, el crédito es por cosas de derechos de autor.)
Decía el periódico más internacional del país que Uribe estaría atacando al Polo ahora que ha puesto de moda —y es que lo vintage siempre estará de moda— el uso de términos de la familia socialbacán.
¿A lo bien? ¿Al Polo? Claro, a esos que en otros lados denominan con una palabra menos amable. Cobramasacres, por ejemplo. O, por extensión, profesores universitarios.
Aquí en juglar del zipa, su lugar de encuentro, diálogo y discusión, el concepto socialbacán y sus derivados hacen referencia a fenómenos menos complejos como los hippies. Socialbacanes, por ejemplo, son… mejor dejemos que Cartman nos explique:
Pero tal vez sea hora de revaluar nuestro frágil aparato conceptual. Y es que cuando las palabras no están en el diccionario realmente tenemos problemas.
Entonces un socialbacán también podría verse representado, por ejemplo, por un Juanes. Pero tal vez mucho más socialbacán sea Fonseca y toda la tropa morcillonera que se viste con las artesanías de Salvarte y que son epítome contemporáneo de… usemos las palabras del señor mandatario:
…esa manera frívola como algunos sectores abrazaron el apoyo al terrorismo, la indulgencia frente al terrorismo, por frivolidad … Simplemente … porque se creía que eso daba estatus social. Entonces, apoyar el terrorismo era como la posición in.
Hoy, en vez de terrorismo —y aquí vale la pena señalar que esa sí es una palabra que es signo de estos tiempos—, podríamos decir «fascismo blando», «fascismo incauto» o «fascismo ingenuo». O terrorismo. Por qué no. Es ese mismo espíritu socialbacano que nos anima por la radio, la televisión y la prensa a cantar en nombre de «nuestra tierra», «nuestro café», «nuestras mujeres», «nuestras orquídeas», «nuestros campesinos», «nuestros soldados», «nuestros indios», «nuestros negros» —sus «nuestras artesanías»— y por ahí también «nuestros mestizos».
Esta semana en cierto canal público de cierto país, en cierto magazín cultural que nadie ve, van a hablar de un caso de «un niño atrapado en un cuerpo de niña». Con esas palabras. Pero pues hay esperanza porque puede tomar hormonas y esas cosas que la sacaran de tamaña desgracia, porque es que a veces dios se equivoca y atrapa a la gente donde nunca debió haber estado.
Y yo me pregunto si en el futuro habrá procedimientos médicos similares, soluciones definitivas para gente que diga «soy un británico atrapado en Colombia» o, lo que es peor «soy un alemán atrapado en un cuerpo de colombiano y en Colombia».
Como los jardines, los baños, las habitaciones separadas para cada miembro de la familia y la democracia, el amor y la amistad también son invento de la burguesía.