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La gran mancha roja

Miércoles, 9 de Abril de 2008

La gran mancha roja · 1

La historieta de 1949

«Revolution No. 9 de abril», por Hotel Regina y la Orquesta Sinfónica de Chapinero, se encuentra en el álbum Gaitanista y pueden bajarlo aquí haciendo click derecho y seleccionando «guardar destino como»

Consomé homeopático

Sábado, 3 de Noviembre de 2007

Un delicioso platillo para reconstituir energías, curar guayabos y sentirse como en casa en cualquier ocasión. Rinde por siglos y le gusta mucho al presidente.

Ingredientes:

  • 1.000 centímetros cúbicos de agua. Se necesitará más agua según la concentración que se busque*.
  • 700 gramos de carne y huesos de pollo, de res, de cerdo, de pescado o de todos.
  • 300 gramos de mirepoix.
  • Bouquet garni muy pequeño.
  • Sal y pimienta.
  • Procedimiento:

  • Dore los huesos en el horno a 250º C. Pasados veinte minutos puede agregar el mirepoix y dejarlo todo por otros veinte minutos o media hora.
  • Ponga los huesos y el mirepoix dorados junto con el agua y el bouquet garni en una olla a presión (también puede agregar otras cosas que guste o le vengan a la cabeza como tomates, papas, etc.) y póngala a fuego muy bajo por unas seis horas, controlando que no llegue a pitar mucho.
  • Deje enfriar el caldo para sacarle la grasa y relizar una clarificación con claras de huevo. También puede fíltrarlo usando sedazo, papel de cafetera o un filtro de vidrio poroso adaptado a un sistema de vacío. En ambos casos deberá obtener un litro de caldo translúcido, en absoluto turbio, pero muy aromático.
  • Sale la preparación.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • Tome diez centímetros cúbicos de la preparación anterior y disuélvalos en 990 centímetros cúbicos de agua esterilizada. Llévelo a ebullición en la olla a presión por unas dos horas. Enfríelo.
  • * Puede seguir diluyéndolo cuanto quiera. Lo importante es que cuanto más diluido esté, más poderoso es. De manera que si el guayabo es muy hijueputa puede usar una solución de una parte en un trillón de trillones.

    Resplandor

    Lunes, 15 de Octubre de 2007

    Anoche —no podía ser a otra hora del día— me enteré de que después de muerta mi mamá se ha aparecido dos veces.

    Una vez no fue tanto una aparición como un avistamiento, de una persona desde su carro, cuando miraba hacia la casa. Vio a mi papá estar acompañado por «una persona parecida a su mamá». Pero finalmente no era así. Y tampoco podía ser mi mamá, porque ya estaba muerta, claro.

    La segunda vez le sucedió al mismo amigo que ya tiene historias con fastasmas. Estando en la ciclovía, en la séptima con 116, mi mamá lo tomó del brazo, le dijo «hola» y me «recomendó».

    Yo no creo en fantasmas. O no creo de esa manera. Es decir, siempre me causan curiosidad estas historias porque se parecen entre sí, como las de desdoblamiento, como los mitos urbanos. Me interesan desde el punto de vista de mi deformación profesional.

    A quien me contó las historias —que ya habían sido comentadas hace mucho tiempo a otras personas— le dije «pues mi mamá es muy rata por aparecérseles a ellos y nunca nosotros».

    Discreto encanto

    Jueves, 18 de Enero de 2007

    ¿Vivir? Ah, sí. Es pagar cuentas, muchacho.

    Un día para morir

    Domingo, 31 de Diciembre de 2006

    «Yo pensaba de que había aprendido. Pero ya me di cuenta que no.»

    Hablaba yo de la vida y la pereza que produce, especialmente en estas memorables fechas.

    El año que pasó estuvo bastante bien. Pero todos los años comienzan por el peor día, como concluimos hace dos años con el joven poeta. El primero de enero es el festivo más festivo de todos. Es una suma superlativa y triste —y superlativamente triste— de todos los festivos del año, de su aburrimiento, de su letargo, de su falta absoluta de propósito —y de su respectiva justificación—, del guayabo —literal y figurado— eterno… Los festivos son, entonces, una metáfora de esta nuestra vida.

    Hace un año —o sea este año— pasé ese festivo haciendo ajiaco en tierras paracas, lejos de cualquier fuente que me permitiera saber que era primero. Pero este año —el próximo— estaré en Bogotá, con sus calles vacías, con sus restaurantes cerrados, con la contaminación al mínimo. ¿Y qué? ¿Acaso voy a hacer algo? Nada, claro. Aburrirme, aburrirme, aburrirme… pero mucho más que el resto de los días.

    En todo caso, feliz 2007 y todas esas chimbadas.

    Estirando al etnomamerto solidario

    Sábado, 18 de Noviembre de 2006

    Durante siglos, la Nación Camba, que representa a nuestra raza mestiza, cósmica, católica e hispanoparlante, ha luchado contra la injusta opresión de la tiránica, protosocialista, endogámica, mugrienta y cocadicta mayoría aymara.

    Me imagino que en unos años habrá en Europa campañas en inglés, francés y danés-sueco-noruego a favor de la liberación del orgulloso pueblo de la nación Camba. «Free the querembas!», «Sauvez la nation camba!», «Freudhut våt Kambrakøngerikurit!»: los mismos querembas hablan de Bolivia como el Tibet de Suramérica. Y un buen día Robbie Williams, Juanes y —ya por esos días— Palodeagua o Fonseca o algotro de esos unirán sus voces a la de Manu Chao y Paul McCartney para apoyar esta lucha legítima por la autodeterminación de un pueblo orgulloso.

    Mientras tanto, todos los que viven por la 170 están muy invitados a volverse muiscas. ¿Qué podríamos hacer después? ¿Los paracos, por ejemplo, no querrán volverse zenúes? ¿Y los de la minoría oxy-ecopetrol no querrán ser u’was y mamar leche de su tierra? Digo, sangre.

    Visitaba a unos primos chibchas.

    Como que a mí en el fondo no se me ha quitado la idea de que todos los que incluyan en sus ponencias la palabra «etno» deben llevar plumas y taparrabo aparte de su cándida desnudez.

    Chéver@

    Sábado, 9 de Septiembre de 2006

    Para Meme, en su día.

    A menudo la revista Proyecto Diseño hace concursos —o, más exactamente, convocatorias chocochéveres parecidas a las que ha hecho este chuzo— para replantear el diseño de objetos relativos a esa cosa nebulosa que es la identidad nacional. Sé, por ejemplo, que han hecho muestras de billetes y hace cosa de un año, mediando cierta envidia pendeja, propusieron diseñar una «marca Colombia» alternativa. El sen sei dice de esos concursos-convocatorias que no sirven para nada más que autocomplacerse porque no dan pie a críticas ni nada, solo elogios. Bueno… pildoritas.

    Escribo esto pensando en que a algún diseñador tipográfico debería ocurrírsele solucionar un problema específico de este nuestro tiempo políticamente correcto. En español casi siempre, no sé desde cuándo, se ha usado la fórmula -/a o o/a en los casos en que hay que optar por una forma masculina o femenina en el género de una palabra: abogado/a, doctor/a, etc. Ahora optan por usar la arroba por tratarse de un signo que parece ser al mismo tiempo o y a: «queridos amig@s».

    La verdad es que ambas formas tienen el problema sutil de que siguen privilegiando una cosa sobre la otra, o sea, siguen haciendo, al fin y al cabo, lo que tanto critican los luchadores de la igualdad de derechos y oportunidades entre sexos, géneros y otras huestes del diablo. En el primer caso, por ejemplo, se pone el masculino primero que el femenino, de tal manera que abogado/a se lee «abogado o abogada». De hecho esta es la fórmula más común en cualquier situación cuando se habla. «Pongamos entonces las damas primero.» ¿Por qué? ¡Eso también es discriminación!

    El segundo caso es aún más patético y es finalmente la razón de ser de todo esto. La @ no es una simple y aséptica combinación tipográfica de a y o. No, la @ es evidentemente una a minúscula dentro de una O mayúscula, una frágil hembra gramatical contenida, consumida, por una gigantesca, voraz, hegemónica y obviamente falocéntrica vocal abierta. ¿Y dónde están cuando se les necesita para discutir esto es@s defensor@s —que obviamente se lee «defensoros y defensoras»— del lenguaje equilibrado que también califican de machista la obvia apariencia fálica de las flechas, las espadas y los misiles?

    Frente a este imperio estúpido de la arroba como signo de correctez política, los diseñadores tipográficos hispanoparlantes deben proponer soluciones viables. Yo propongo una nueva letra que no tenga ningún referente anterior, un nuevo significante que equilibre los poderes, que haga más justa nuestra sociedad, que transforme desde el lenguaje las condiciones materiales y culturales de siglos y siglos de iniquidad y garantice, por ejemplo, que en nuestro Congreso haya como mínimo una tercera parte de honorablas senadoras y representantas.