Archivo de la categoría "El papa"

Una más… ¿para acabar?

Wednesday, 20 de April de 2005

Otro caricaturista genial de El País, Peridis, nos patea el trasero con esta afirmación tan sencilla pero pragáticamente contundente gracias a la multitud de borregos y por cortesía de Pío IX:

Estrategias contra el mal

Wednesday, 20 de April de 2005

Ya el señor Benito quedó de papa. No debería importarme porque yo no le debo obediencia. Como dije, sufriré por quienes sí deban obedecerlo bien porque quieren, porque los obligan o porque están presos por su ignorancia. Pero habrá que reírse un poco, que después de todo la burla es un arma, una de tantas armas de los débiles .

Entonces comenzaré por recomendar la importante reseña histórica y análisis de acontecimientos papales del señor Tío Rojo, colombiano radicado allá en la península itálica, en Turín, en región otrora dominada por teutones. No pude dejar de reírme leyendo tal cantidad de geniales pendejadas que se le ocurren a este sujeto.

En segundo lugar, dos buenos apodos que podría recibir el señor papa de ahora en adelante: The rat singer y Ratzinger Z.

Por último esta ilustración detallada de las virtudes del nuevo «jerarca». El anónimo autor de esta ilustración hace énfasis en el posible exceso de bilis en el cuerpo del señor Ratzinger.

Un poco bobos, pero no importa, así son las armas de los débiles. No doy crédito a nadie porque las manifestaciones subalternas nunca llevan firma; además, representan la voz del Espíritu Santo, que se revela así sutil y libremente y no cuando pretenden encerrarlo en un paisito por quince días.

Tut mir Leid

Tuesday, 19 de April de 2005

Habemus papam. Proh dolor, qualem papam! Papa de transición, dicen. Pero se ve sanísimo. Serán quince o veinte años de papado pronunciando un nombre enredadísimo: «benedictodieciséis».

Benedicto. Homenaje a uno de los dictadores chéveres del siglo XX —un tal Benito—, me imagino. Aumentará el número de Benedictos en el mundo. Benedicto Ángel, delantero del Aston Villa. Benedicto Montoya, corredor de Fórmula 1. Benedicto Manigua, compañero de curso de algún descendiente mío o de cualquiera de sus descendientes, amigo lector.

El Roto lo dice todo.

Negro, negro panorama. Este era el «papa negro» del que hablaban, al fin y al cabo. Yo no creo que las propuestas del cardenal anteriormente conocido como Ratzinger difieran mucho de las que irónicamente propuso el «Popular» Sergio Méndez (ahora elogiado blogger). Así que realmente debe esperarse a un papa hablando de que la mujer debe quedarse en la casa, de que la misa debe ser en latín y de las virtudes de la guerra contra los judíos —es bávaro, al fin y al cabo, y perteneció a las juventudes nazis— y los musulmanes.

En mi caso de miembro de una familia de herejes —compuesta por dos personas— es difícil pesar la desgracia a la que se enfrenta la Iglesia católica. Pero se la merece. En cambio la iglesia con minúscula no, como nunca se ha merecido todas las desgracias que ha vivido.

Por una parte, da risa que la razón por la que uno es hereje se haya visto institucionalizada hoy de la manera más radical. Por fortuna va a dar más risa cuando Benedicto XVI comience a hacer grandes discursos sacados de baúles de siglos pasados y la gente se le ría en la cara y le dé la espalda.

Por otra, da lástima, porque desde la herejía no se desconoce la pertenencia o la empatía, todo lo contrario. Entonces se sufrirá con la desgracia del rebaño ciego que seguirá las enseñanzas de Benedicto XVI, se seguirá odiando a la gente que lo puso donde está —gente que al fin y al cabo siempre ha estado ahí, como él— y se llorará la clausura de un ciclo que comenzó cuando nació la esperanza en el Concilio Vaticano II.

Sólo me queda concluir algo haciendo honor a mi deformación profesional de historiador: el hecho de hoy y la reelección de Bush en Estados Unidos son signos de los tiempos. Y no es chiste. A mi pesar, pronto aparecerán más signos.

Murió el obispo de Roma

Saturday, 2 de April de 2005

Los apartamentos de la Via della Conciliazione, en Roma, aumentaron sus precios desde que el papa se puso grave: los enviados especiales de varios medios alrededor del mundo vivían en ellos esperando la muerte del antiguo obispo de Cracovia para reportarla al mundo. Por fin sucedió. Se les acabó la vida al lado del Tíber a esos periodistas. Los dueños de los apartamentos dejarán de recibir tan buenas rentas.

Murió Juan Pablo II.

Murió el obispo de Roma, que todo lo ve.

Murió el papa que dizque libró al mundo del comunismo.

Murió el papa que canonizó como un rayo a José María Escrivá y beatificó a Pío IX, dos de los personajes más intolerantes e intransigentes de la historia reciente de la Iglesia.

Murió el papa que hizo del Opus Dei su prelatura personal.

Murió el papa que dicen que dijo que La pasión mostraba los hechos «tal como habían sido».

Murió el papa que siguió hablando de no usar condón aun ante la llegada del SIDA; el mismo papa que, en una visita a la India, habló de las ventajas de mantener el sistema de castas para evitar la enfermedad.

Murió el papa más público de la historia; el papa globalizado, mediático, viajero, futbolista, actor, carismático, cantante.

Murió Juan Pablo II, el obispo de Roma que todo lo ve.

Nunca he visto morir a un papa. Juan Pablo II es el único papa vivo que he conocido en mi vida. Y, para muchos, muchísimos en el mundo, también. Porque lo vieron en televisión y lo oyeron hablar. Porque van a sus encuentros internacionales de juventudes a verlo dar bendiciones en una trasmisión de satélite proyectada en una pantalla —y después, como me contó un amigo que estuvo en uno de esos encuentros, se van a tirar entre ellos, acaso con estricto desuso de condón—. Es un papa popular y conocido. Y por eso especialmente se cree que dizque fue el mejor papa de la historia. O al menos del siglo XX. ¿El mejor papa? Qué va. Hasta dijeron que el más importante personaje del siglo XX.

Su muerte, como su reinado, fue seguida por los medios paso a paso. La globalización, el momento en el que agonizó, permitió que fuera así; permitió, por ejemplo, que hubiera un recuadro en el canal RCN con imágenes en vivo de la Plaza de San Pedro. Su sepelio será seguido por muchas personas en el mundo. Muchas personas llorarán cuando vean, en vivo, cómo lo llevan a su sepulcro. ¿Serán trasmitidos los funerales de Juan Pablo II? Los funerales del «mejor papa de la historia».

¿El mejor? Claramente no. El mejor se hacía llamar Juan XXIII y duró 5 años. Esos besos, esos abrazos, esas sonrisas a los niños y a los ancianos, esos paseos a pie, todos eso que dicen que se inventó Juan Pablo II, todo eso se lo inventó Juan XXIII. Pero no por eso es el mejor papa. Fue el mejor porque era la persona que se merecía la institución para acercarla a la auténtica iglesia, a la comunidad que se hace llamar cristiana. Ojo: cristiana, no católica romana.

El papa bueno.

Juan XXIII fue el primer papa en mucho tiempo que se reunió con el patriarca de la Iglesia ortodoxa. Fue el primer papa que se reunió con un líder de otra religión. Fue el primer papa que invitó al vaticano a un presidente de la Unión Soviética. Juan XXIII fue el gestor del controvertido Concilio Vaticano II (CVII) en el que la Iglesia de Roma reconocía a las demás Iglesias por ser estas manifestaciones de la iglesia, de la comunidad. Y reconocía igualmente a otras religiones, a otras políticas. En las deliberaciones de CVII estuvieron todos los obispos del mundo en adelante y presentaron una nueva tradición, si se quiere más democrática, más comprometida con la comunidad.

En fin, Juan XXIII hizo de buena parte de las voces que hasta entonces se oían en el underground de la institución las voces oficiales. Dejó abierto el camino para la Teología de la Liberación. Pero murió en medio de la fiesta y del optimismo y su remplazo fue un papa a la antigua que con mucho esfuerzo debió caminar por las calles, sonreírles a los niños y darles la mano a los viejos: Pablo VI.

Y llegó Karol Wojtyla, que terminó de mandar al carajo buena parte de eso. Ejemplo: él, que en tiempos del concilio era obispo, pudo participar porque se había democratizado la institución, se había colegiado el cuerpo episcopal. Ahora, gracias a él, los obispos son como antes y deben obedecer sin chistar al papa, no pueden decir nada.

Sobre los aspectos debatibles de la actividad del papa recientemente escribió el teólogo suizo Hans Küng, desde hace mucho tiempo profesor en la Universidad de Tubinga y fuerte crítico de la Iglesia católica. También para Küng, el papa borró con el codo lo que Juan XXIII hizo con la mano. Dice que sí, que es un papa popular, que miles —así como lo acompañaron en su agonía— celebran la aparición del papa por la ventana de su cuarto; pero la Iglesia católica está en su más grande crisis de fieles y de vinculación con la realidad. En todo caso, para pesar de Küng, mío y de tantas personas, la Iglesia católica seguirá siendo importante, indiscutible, infalible y válida mientras siga abarrotando templos, mientras siga representando una religión mayoritaria.

Para otros autores, como Vittorio Messori, el papa sacó a la Iglesia de un infierno. Él, nacido y criado en una familia de ateos socialistas, se convirtió al catolicismo a los 25 años. Desde entonces escribe a favor de las doctrinas. Le contestó al balance de Küng diciendo que el suizo «estaba más cerca de los sesenta que de los ochenta». O sea que Juan XXIII y sus reformas no fueron más que moda: «el que cuando joven no es comunista no tiene corazón, el que cuando viejo sigue siéndolo no tiene razón». Yo me pregunto entonces si la gente vive esta restauración de manera honesta y solemne o más bien hipócrita. El caso de la pedofilia gringa, por ejemplo, demostró que la institución es solapada.

Murió Juan Pablo II. ¿Quién vendrá ahora? ¿Quién será el nuevo obispo de Roma, que todo lo ha de ver? Yo quisiera que fuera Walter Kasper. Él fue colaborador de Küng y aun así es actualmente cardenal y fue obispo de Stuttgart, Alemania. Naturalmente no será él. Ni siquiera está en la baraja.

Un nuevo bueno y otro malo más.

Claro, tampoco está en la baraja el nombre de Joseph Ratzinger, otro alemán, pero de lo más recalcitrante: actualmente dirige la Congregación para la Doctrina de la Fe, el antiguo Santo Oficio, encargado de la Inquisición. Es decir, es la persona encargada de defeder los dogmas.

Se habla de un papa de transición. Imagino que será un papa como los demás, un papa aparentemente sumiso pero lleno de codicia, sin la voluntad sincera de quitarle la mayúscula a su Iglesia. Un papa que, como este, prefiera mostrar el martirio de su agonía en vez de aplicar el evangelio. Un papa muy diferente a Juan XXIII.

Grandes avances

Wednesday, 9 de March de 2005

La industria de animatrónicos sin duda está cada vez más adelante de nuestras expectativas. El único problema es que no los han podido hacer hablar aún y les toca usar un sintetizador externo. Eso sí, el sintetizador es capaz de dar bendiciones como en mil idiomas diferentes. Véanlo ustedes:

La tecnología avanza a pasos agigantados.

El papa en las últimas

Thursday, 24 de February de 2005

No. Hierba mala nunca muere. La infalibilidad del papa da hasta para esto: infalible ante la pelona. Así seguirá hasta que por fin el establecimiento del Vaticano decida que no sirve y lo envenene, como habrán hecho con los demás papas de la historia.