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La gran mancha roja

Miércoles, 9 de Abril de 2008

La gran mancha roja · 1

La historieta de 1949

«Revolution No. 9 de abril», por Hotel Regina y la Orquesta Sinfónica de Chapinero, se encuentra en el álbum Gaitanista y pueden bajarlo aquí haciendo click derecho y seleccionando «guardar destino como»

Marijuana kills

Martes, 26 de Febrero de 2008

La semana pasada un muchacho fue sodomizado por un epistemólogo de origen austriaco. Su ano hizo tantas contracciones que al final explotó.

Antier una señora murió cuando tuvo alucinaciones vívidas con el hermano cherokee de Freddy Krueger en el patio de una casa en Normandía.

Las drogas están de moda porque las drogas matan.


Resemantizar el espacio

Miércoles, 21 de Noviembre de 2007

Con la victoria sobre Argentina y la conservación del invicto, la clasificación para el mundial, faltando solo catorce fechas, y el levantamiento de la Copa Mundo en julio de 2010 en Johannesburgo son hechos inminentes. Lamentablemente, Bogotá no cuenta aún con un lugar lo suficientemente significativo para albergar una celebración de las dimensiones de una copa del mundo o un triunfo contra la selección de Argentina. Aparte, la total ausencia de títulos por parte de los equipos bogotanos no ha ayudado a que en el imaginario del rolo de a pie aparezcan estos cuestionamientos sicogeográficos en términos prospectivos.

Muchos dirán que el parque de la 93 es el sitio ideal pues desde los años del ruido la gente iba allá a celebrar las decapitaciones y escarmientos de los virreyes tiranos y por eso es hoy el lugar para ir a ver y ser visto. Otros podrán afirmar que lo mejor es ascender hasta los 3.200 metros sobre el nivel del mar del cerro de Monserrate, símbolo edenista de esa líquida identidad que es la nacionalidad bogotana. Pero está comprobado científicamente que tal vez sea un volcán y se conoce la fecha exacta en que probablemente haga erupción.

Proponemos entonces que el lugar donde se celebren los triunfos que se nos vienen pierna arriba sea el olvidado y muy venido a menos baño público y atracódromo conocido como Monumento a los Héroes, ubicado al lado de la homónima estación de Transmilenio. De fácil acceso desde todos los rincones de la ciudad —los cinturones de miseria de Usme y Cazucá, la apestosa desembocadura del Juan Amarillo en el río Bogotá, el cabildo indígena seudomuisca de Cota— dicho espacio representa mejor que muchos otros las proezas de la raza valiente que habita los límites de esta tierra linda con la que nuestro señor nos premió para vivir y sirve para recordarles a todos los vecinos sudamericanos los nombres de quienes les dieron la libertad, papá.

La explanada servirá para que las gentes se emborrachen felices y, sin darse pata, puño o verga, se puedan echar tranquilos a los carros que cruzan la autopista mientras agitan las banderas y gritan, apelando al más castizo lenguaje bogotano «¡argentino cabrón, argentino cabrón! ¡Sos un hijo de puta la puta madre que te parió!» (y esto es un hecho real, acaban de mostrarlo en la televisión). Por esta misma línea de argumentación, ofrezco una última razón, la más importante: se parece al obelisco de la Barcelona de los pobres. Al menos tiene la misma altura y está en una avenida ancha.

El vecino (y 2)

Jueves, 8 de Noviembre de 2007

—Caipirinha y una cerveza.
—Ya no hay cocteles. Se acabaron los cocteles.
—Como este bar, hijueputa.
—Sí, como este bar.
—Entonces deme una cerveza.
—Pero está al clima.

***

—El man debe de estar borracho y empeloto llorando en un baño.
—Ah, pero igual sale y no dice nada sino «¡blues!».

***

—A ver cuándo subastan todas estas maricadas…

El vecino

Miércoles, 7 de Noviembre de 2007

Desde mañana no podré decir más que vivo al lado de Crab’s. Desde mañana será al lado de donde era.

Suena la banda que ensaya, como sonaban las otras noches de miércoles que al principio no me dejaban dormir. El sonido monótono de los arpegios (?) de blues que subían y hacían vibrar el edificio. Vibró sobre todo una noche de Beatles en que la gente, no tengo idea de por qué, saltó mucho. Y eso poco después del falso positivo de temblor.

A Crab’s me llevó Roberto, quien entonces vivía aquí, donde mañana será solo un lugar al lado del bar. Fue seguramente en marzo de 2002 y lo recuerdo así porque mi mamá acababa de ser diagnosticada con cáncer y no pude dejar de decirle que el nombre del bar me parecía muy apropiado para la circunstancia.

Volví varias veces después de esa porque era un lugar que llegaba a ser agradable de alguna manera. De hecho, era el único bar que podía decir que frecuentaba, a pesar de que pusieran casi siempre la misma música y que esta fuera cada vez fue menos de mi gusto. Me gustaba la sensación de que alguien estuviera compartiendo algo conmigo con esa música, con esos afiches sucios y esa decoración no planeada. Además de que no cobraban cover y uno no estaba obligado a consumir nada. Con ese ideal romántico nació este bar y no hace falta leer su historia para saberlo.

Con el mismo romanticismo pachuco, desgarrador, lacrimal e invendible, se cierra el bar. Según datos de primera mano, el valor del canon de arriendo fue triplicado, lo que da lugar a especulaciones sobre construcción de propiedad horizontal. De no ser así es un episodio más para replantearse la existencia del sujeto racional. Y es que quien sea el dueño está matando a la gallina de los huevos de oro pues dudo mucho de que alguien quiera pagar un arriendo tan caro por una «casucha» en medio de la nada.

Esa apartente soledad precisamente hacía parte del sabor de tonta exclusividad, de secta secreta y de ritos de iniciación y peregrinación que solo tienen los lugares como Crab’s, que ni rajan ni prestan el hacha, que no imponen lógicas urbanísticas ni obedecen a ellas y un día, por pura dignidad —o eso queremos creer, porque había presenciado con horror cómo le estaban soltando el chuzo a Radioactiva los martes—, se van para no volver, para que todo el mundo los extrañe o tenga motivo para escribir bobadas de este estilo.

El látigo de la indeferencia, el azote del culo, la navaja desafilada

Lunes, 29 de Octubre de 2007

Me dan mucha mamera los titulares tipo «Por qué castigaron a Enrique si era tan buen muchacho». Artículos que «analizan» dizque en frío y con toda seriedad: que la carta astral, que la lluvia, que el número del chance, que la ubicación en el tarjetón, que si con barba o sin barba, que si compraron más de cincuenta votos, que la gente es muy boba y qué más vamos a pedir, carajo… Nadie dice que Peñalosa perdió porque ganó el otro.

Primero, eso es demasiado sencillo para ser llamado análisis, demasiado rápido para que sea un verdadero y gratificante pajazo mental. Segundo, hay que darse el derecho de usar palabras como castigo y fórmulas que subrayen el hecho de que el pueblo es ingrato y jarto.

Dice la leyenda que una vez le preguntaron al primo de William Vinasco, el empresario, entonces futbolista, Freddy Rincón, por qué habían empatado. El man dice «porque primero hicimos nosotros un gol y después ellos hicieron otro». ¿Se necesita otra explicación? ¡Es fútbol! ¡Una forma sublimada de política!

El bosque, los árboles

Domingo, 28 de Octubre de 2007

¿Cuántos votos de Moreno habrán sido para él? ¿Cuántos para el Polo? ¿Quién ganó hoy? ¿Moreno o el Polo? ¿Ambos? ¿Por lo mismo?

Dentro de cuatro años, ¿a quién habrá que pedir cuentas, crucificar o felicitar? Entonces sabremos la respuesta a esta pregunta: ¿habrá perdido el Polo?

Los jugadores van y vienen pero la hinchada sigue. Bogotá es un sentimiento que no se puede parar.

***

Nosotros igual ya ganamos porque volveremos a ver con qué pataleta sale Peñalosa en esta, su cuarta derrota: que nuestro proyecto de ciudad, que pueblo ingrato y desmemoriado que rechaza el progreso y la felicidad de niños y ancianos, que ya verán lo que les va a pasar por pendejos, etc. lo divertido es que a pesar de que sabemos que todo eso puede ser cierto, tampoco era razón suficiente para que él ganara y mucho menos tuviera que ganar.

Y también, a pesar de lo que dicen, ganó Uribe, como siempre.

Adenda: Y cómo se me va a olvidar: también un triunfo claro de las FARC (gracias O-lu).

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¿De qué manera el afrodescendiente William Calimenio Vinasco Mosquera Valencia Asprilla Mena Carabalí Zapata-Olivella capitalizará esos nada despreciables trescientos mil voticos? ¿Qué pensarán los asquerosos paisas racistas ahora que tienen un alcalde indígena?

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Como siempre, una abstención la hijueputa y nadie habla de eso. Será porque la democracia es una fiesta. ¡Aj! ¡Es que uno le da a la gente el derecho ese de participar y no lo usan! ¡Aj! ¡Que no jodan después esos putos amargados! Es que ni a la lluvia le echan la culpa.