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Mejor no votar el referendo

Wednesday, 9 de September de 2009

Mejor no votar el referendo

De momento…

¿Alcanzará a haber 7.364.298 votos por el “sí”? ¿Sería mejor buscar 7.364.300 votos por el “no”? ¿Qué es lo que convence a ciertas personas a votar por el “no” aun sabiendo que es fácil perder? Sagrados e indiscutibles derechos.

Así que, de momento, es la estrategia con la que menos se pierde.

Adenda: Según la encuesta de Invamer-Gallup cuyos resultados parciales se presentaron esta mañana (10 de septiembre) en Caracol, 17.085.171 personas votarían el referendo (58% del censo electoral) y 14.693.247 votarían “sí” (49,88% del censo electoral). Así que ni absteniéndose. Porque la única vaina sería hacer lo contrario: convencer a la mitad abstencionistas de que vote y que además vote “no”.

Imperio

Friday, 24 de April de 2009

Peor que la incorrectez política deliberada es la estupidez políticamente correcta.

Ejemplo de lo primero es el franquismo académico que practican ciertos sectores en cierta institución exclusivamente universitaria de larga tradición en este país ―e incluso antes de que fuera este país―. El cierto sector tiene por brújula investigativa rastrear las huellas de la hispanidad que han dado forma a nuestro país. La tal hispanidad se entiende como una línea continua que va de los enclaves fenicios en las orillas mediterraneas de Iberia, pasando por las gestas de don Pelayo, hasta el «ideal nacional» de Carlos V, que comprendía variadísimos territorios en tres continentes. Y bueno, todo eso llegó a Colombia, antes de que fuera Colombia. Como antes «todo» había llegado a España, antes de que existiera España, aunque para el franquista siempre ha existido. Y existirá, claro.


Lo segundo viene por cortesía de la socialbacanería lingüística. Como no aguanta tanto celebrar el idioma que aquí y en el resto del mundo llamamos español, que al fin y al cabo es lengua importada y de opresión, entonces celebremos las lenguas «nativas», entre ellas el palenquero, el raizal y el romaní, que son nativas en la medida en que esa palabra no significa «natural de un lugar» sino «diferente», «marginal» y otras cosas que les interesan a los socialbacanos pero que no son capaces de denominar como harían los franquistas: «salvajes», «dignos de desaparición» o, como las llama uno de los integrantes del cierto sector de la cierta universidad, «dialectos». Nativo como sí es el huitoto (et al.), pero no es, pues, el español hegemónico de estas tierras, aun si lleva más de cinco siglos, aun si ya no es propiedad de quienes «generosamente nos lo concedieron», aun si eso es lo que quieren que pensemos.

Así que ambas partes terminan siendo igual de pendejas.

***

Hace un año escribí para Arcadia una reseña de Saber hablar, un libro que acababa de sacar el Instituto Cervantes. Al final no la publicaron porque se atravesó alguna pauta. Decía así:

Se dice que hablar es la forma de comunicación predominante en Colombia y ha definido su cultura. La radio siempre ha sido más exitosa, en detrimento de la expresión gráfica o audiovisual, sin mencionar la lectura. Las narraciones de fútbol expresan, literalmente, obviedades. Las películas padecen diálogos interminables; las que no, «no se entienden». El orador, sea elegante o de proverbio arriero, es aún la imagen del político.

Una guía para practicar mejor la cultura nacional no está de más. Como su antecesor Saber escribir (2006), este manual busca estar al alcance de todo el público hispanoparlante y hace parte de un plan para estandarizar la lengua en el mundo.

Bourdieu, entre otros, dijo que la cortesía lingüística —oral y escrita— nació bajo el signo de la burocracia y por eso mismo ha servido para dominar ya que margina lo diferente y da dirección específica al comportamiento. Otros, optimistas o pragmáticos, dicen que los protocolos aceitan los engranajes de la sociedad para que las cosas se den fácilmente pues salvan las posibles ambigüedades de lo que es particular.

Lo cierto es que los manuales siempre son moralistas: dicen qué es o qué no es correcto. O, lo mismo, estandarizan. En este manual el discurso exitoso es el que, como se dice ahora —¿ahora?—, vende. Haciendo uso de conceptos de disciplinas tan antiguas como la retórica y tan recientes como la sociolingüística, se tratan los cuatro aspectos que definen un buen discurso: su corrección léxica, gramatical y fónica, la formulación y organización de sus ideas, los elementos que le son externos y, por último, su género, definido por la circunstancia.

El texto está escrito desde España y, a pesar de lo que pretende, pensado por sus autores para un inmediato público español. El lector reflexivo encontrará lo suficiente para desarrollar estrategias según sus circunstancias. Quien busque recetas lo encontrará confuso o ridículo, y tendrá que esperar a que se publique una versión adaptada, en efecto, a nuestra idiosincrasia.

Mejor complemento de esta reseña es esto:


Cuando uno se detiene a ver el símbolo del Instituto Cervantes ve claramente que hay una ñ:

La virgulilla que da identidad a esa letra única, que además está en el mismo nombre del idioma, da identidad al instituto de la cultural española. ¿Para qué más? Eso mismo dice quien lo diseñó, el emblemático Enric Satué. Catalán, por cierto.

Pero una mirada más detenida da cuenta de su otra clara inspiración:

Columnas de Hércules, consigna «plus ultra» (en latín, más allá). El Instituto Cervantes no es únicamente la lengua sino el imperio:

El español de América es anticuado en palabras de Manuel Seco. Por suerte muchos por ahí celebran la resurrección del imperio usando a diario palabras como polla, coño, correrse, braguita y chupada.

Adenda: De acuerdo con Gregorio Salvador y Juan Lodares en su libro Historia de las letras (pp. 197-98), hay un signo tipográfico muy popular que provendría de simplificar el escudo de España: $.

Universalidad de la ciencia

Wednesday, 4 de February de 2009

Ley de Thompson-Steven para el espectáculo mediático en Colombia:

Cualquier ex secuestrado, cuando no es militar o policía, es presidenciable.

Corolario:

Si quieres adelgazar, haz la dieta de lafar.

Las cuentas del gatillero

Wednesday, 29 de October de 2008

Esta mañana estaban que no podían de la dicha en Caracol oyendo al Gran Líder cuando destituía a todos esos milicos. «Gesto valeroso del Gobierno», decía Arizmendi, a quien le queda materialmente imposible dejar de ser lambón. También dijeron que era una decisión sin precedentes que pondrá a hablar a la prensa internacional. Y si no lo dijeron seguro lo pensaron o lo dijeron con otras palabras.

No me voy a lamentar por los descabezados de hoy por razones de activo, y últimamente exacerbado, prejuicio de principio. Ni siquiera me preocupa si aquí están pagando justos por pecadores. Mejor dicho, no me importa si son falsos positivos. Después de todo, los milicos si no son imbécilmente abusivos, orgullosos funcionarios de la poresoledigocracia, practican activa y racionalmente lo de costreñir la libertad a cualquier precio a favor de los supremos intereses de nuestra comunidad imaginada. Así que seguramente en el fondo están de acuerdo con ese tipo de prácticas, por más estricto adoctrinamiento en derechos humanos, derechos de los animales, leyes talmúdicas y sharia que reciban.

Me preocupa que este cuarto de hecatombe que sucedió hoy tenga el resultado que produjo en la febril alma Arizmendi, que es el mismo que produce presentar montañas de supuestos muertos del enemigo. Ahí están para contarlos. ¿Hace falta algo más? Dos es mejor que uno. Tres es mejor que dos. Etc. Ese es todo el resultado que podemos dar, deja entender Uribe, unos niños díscolos, un puñado de casos aislados, de manzanas podridas. Lo que hayan hecho, por qué o cómo no importa. Es más sencillo: ni siquiera importa tener la certeza de saber si lo hicieron o no.

Y cuando se sepa algo nadie lo sabrá realmente. No habrá rueda de prensa. No habrá comunicado de la Presidencia. No habrá discurso sobre las acciones ejemplares del Gobierno. La forma como funcionan las industrias criminales no pueden mostrarse como paquetes de cocaína, como cadáveres apilados en una cancha en un colegio o como los costalados de prepucios que a los israelíes les gustaba presentar.

***

Ando pensando en hacer una maestría en Demografía. A algunos les preocupa que me interese porque la cuantificación, como decía antes, no dice mucho. No dice mucho si no se sabe que puede ser solamente un recurso para representar las cosas o, a menudo, solo parte de las cosas. Pero cualquier lenguaje tiene sus limitaciones así como sus ventajas. Lo malo es no saberlo y terminar idealizando el lenguaje por la razón que sea.

De la demografía me interesan las dos partes de la palabra. La primera habla del objeto de estudio, de la humanidad, de la sociedad. La segunda es la representación, más exactamente el dibujo. Las posibilidades estéticas del segundo aspecto es lo que más me llaman la atención.

Por cierto, siempre me han gustado los mapas y nunca he esperado que sean modelos 1:1.

Confesión

Wednesday, 27 de August de 2008

Confieso con este testimonio que hace rato Gustavo Petro y Piedad Córdoba me pagaron cinco millones de pesos chan con chan por escribir con frecuencia en contra del doctor Uribe en este blog.

Confieso también que el doctor ministro Caresapo me pagó cinco millones de pesos chan con chan por escribir lo que está escrito en el párrafo anterior.

Confieso también que los senadores Gustavo Petro y Piedad Córdoba me pagaron cinco millones de pesos chan con chan por escribir los últimos dos párrafos.

Confieso que el señor Caresapo me pagó cinco millones de pesos chan con chan por inventarme los últimos tres párrafos.

Confieso que la DIAN me sacó diez por ciento de lo que me pagó el señor Caresapo para no hacerme retención en la fuente.

Amuletos

Thursday, 17 de July de 2008

Uribe dice que el man sacó aquel chaleco o parche o trapo o trusa porque le dio miedo. Es que el man, dándoselas de danés imbécil, estaba esperando que los guerrilleros en vez de fusiles llevaran ramos de flores o bebés revolucionarios de nombre Camilo Ernesto. Su mamá esa mañana le había empacado en una talega de papel un sánduche de queso de cabeza y el aparato ese blanco «por si acaso, por si le da miedo, mijo». Se le habían acabado las goticas de valeriana (Vulturno dixit) o sencillamente no creía en esos embelecos. Porque hay que verlo desde una perspectiva más racional, más de este mundo, más de un soldado de la patria: cualquiera sabe bien que para defenderse de las balas no hay mejor cosa que un pedazo de tela blanca con una cruz roja y unas letras ahí estampadas. Además, como está comprobado, evita secuestros.

Pruebas

Sunday, 25 de May de 2008

Ahora lo verdaderamente importante es que Dios nos demuestre que no existe.

Un mensaje para nuestro gobierno:

¡LA PRÓXIMA VEZ QUEREMOS VER SANGRE DE NUEVO!