Discusión en el barrio

Apuntes para una discusión a la que no fui invitado

El análisis DOFA es la reflexión existencialista de las empresas.
Nariz coreana

Hay una discusión en el barrio. Es una de tantas discusiones, de esas que se forman cuando aparece algo desconocido y hay que ponerlo —momentánea o definitivamente— en algún lugar previamente establecido, cerca de otras cosas que a primera vista no resultan tan parecidas. Son los costos aburridos de tomarse en serio, con el ceño fruncido y la mano en el mentón, lo que uno había estado queriendo hacer a la loca, sin estar tan consciente de las implicaciones, los resultados y las posibilidades.

Hablo —nuevamente, nuevamente— de los blogs, esos espacios desde los cuales se ha transformado de manera radical nuestra manera de ver el mundo pues miles de personas ahora pueden aportar información y puntos de vista valiosísimos en esta época en que todos estamos irremediablemente conectados. Todo eso, claro, es pura mierda. Pero qué bonito es pensar que esto es así ya, o que algún día lo será, para hacer de este un mundo mejor o, por qué no, si siempre ha sido así, dominarlo bajo un solo cetro, bajo una única ideología. O sencillamente para obtener alguna plata de algún lado que nunca está muy claro dónde está.

La discusión en el barrio se ha dado porque algunos blogueros que voy a llamar raizales —pues llevaban ya algún tiempo escribiendo y, por tanto, llegaron a hacer parte de todas esas bobadas como romances, amenazas, tomatas, almuerzos, torneos de fútbol, gravísimos grupos de discusión, proyectos editoriales o premios de los que nadie, al final, sabe nada— se han regalado al gran capital, a las grandes corporaciones locales, a los medios hegemónicos de la oligarquía.

Unos, los críticos, dicen que con esto se está sentando el precedente para caspiar una oportunidad de negocio por el que pasa la «profesionalización» del muy noble arte de bloguear. Básicamente han dicho que bloguear, cuando se hace para alguien más, constituye un trabajo y en consecuencia debe ser remunerado. Si aparecen unos incautos que, con un bajo sentido de la oportunidad y el amor por la camiseta bloguera —y aquí habría que volver a un cuento sobre las diferencias supuestamente esenciales entre ser bloguero y ser escritor o periodista, las mismas que preocuparon hace más de dos años a Guillermo Santos, a Felipe Restrepo y Juan Manuel Santos—, lo hacen sin cobrar, a otros blogueros se les cerrarán las puertas de un oficio remunerado «haciendo lo que les gusta».

Otros, los optimistas, que desde luego son quienes han vendido su alma y su tiempo al gran Satán, presentan la situación como una oportunidad. Primero, parten de que no están recibiendo ningún dinero porque el gran capital o las manos invisibles del mercado sencillamente no ofrecerían ningún dinero y más vale pájaro en mano que ciento volando. Las hipótesis y la experiencia terminan demostrando esto. En cambio, el hecho de participar gratuitamente en un grande y prestigioso medio terminará reportando incontables beneficios que un buen día se traducirán en dinero, incluso mucho más del que, ilusamente, claro, habría podido soñar que les pagaría una pobre viejecita como alguna —de las dos que hay— gran casa editorial colombiana.

Por último me presento a mí, el escéptico. Mi escepticismo se basa en la pura experiencia y, para más señas, la pura experiencia con el Lucifer editorial que tentó a los antes libres blogueros, uno de los favoritos de este chuzo: Publicaciones Semana.

(Ante todo, ni más faltaba, el principal objetivo de Publicaciones Semana es producir hartísimo cachimoni para su dueño, Felipe López: publicidad por montones en las revistas, organización de y participación en eventos y alianzas estratégicas por todo lado, un departamento de marketing que es tan grande como las redacciones de sus tres principales publicaciones, etc. Después está producir formas más blandas de poder y eso es lo que hace de Publicaciones Semana, después de Caracol y RCN, el gran proyecto nacional de relaciones públicas. Por allá llegando al final está el cuento de la información, que muchos asumen con seriedad y orgullo bien porque, como los blogueros vendidos, consideran a Semana una gran vitrina, bien porque sencillamente aman el trabajo del periodismo. Pero al mismo tiempo saben que, así como no hay libro de estilo, cualquier cosa que produzcan será filtrada por los intereses de López. Y por último, muy al final, está el tema de la tecnología y los nuevos medios, ese temita que pone en la vanguardia a quien sencillamente diga «estamos interesados en tecnología y nuevos medios» pero que aquí se traduce en una directora que no sabe nada del tema y que está ahí porque es «de la familia» y en una cantidad de desarrollos que se hacen a la loca, según va el viaje, según se les ocurre, sin basarse en información sobre los usuarios y sus necesidades y sin considerar las posibilidades de aprovecharse después de ellas. Ni hablar de que el trabajo legal al respecto siempre brilla por su ausencia.)

Yo participé en Semana como pasante durante el segundo semestre de 2005. Con el tiempo, dilemas morales aparte, supe que no iba a ser fácil hacer parte de esa organización porque, muy en detrimento de mi vida laboral, carezco completamente de talento para la hipocresía en las relaciones interpersonales —a eso le dicen «falta de inteligencia afectiva»— y porque definitivamente no amo el periodismo. En esos seis meses regalé literalmente mi trabajo porque no cobré nunca el salario mínimo que tenía derecho a cobrar. Igual, tampoco iba mucho «a trabajar»: me daba mucha pereza. Eso cambió después cuando comencé a recibir un salario que consideré justo o suficiente.

Pero esto es diferente: en julio publicaron un artículo mío en SoHo, un artículo que no cobré. Dejé de hacerlo porque entendí, por cosas que me dijeron amigos, que no era una práctica corriente y porque pensé, como los optimistas, que algo así iba a servir de vitrina. Nada más lejos de los hechos pues no me han llamado ni de SoHo ni de ninguna parte por lo del artículo. Al respecto puede decirse que sencillamente no fue algo lo suficientemente llamativo como para que alguien me llamara. Por autoestima compartiría un comentario tal. Pero también hay que decir que aquí esas vitrinas no sirven de nada si uno mismo no se encarga de su trabajo de relaciones públicas, con todo lo que eso significa: la vitrina, en realidad, no existe.

Podría suponerse que la única vitrina que existe en Semana es la portada de SoHo. Las viejas que aparecen ahí normalmente nunca cobran. Quién sabe qué tanto dinero, qué tantos contratos de modelaje, qué tantos correos electrónicos lascivos de Julito o qué tantos pagos en efectivo por días enteros con traquetos han sacado estas mujeres gracias a SoHo. Desde mi punto de vista, SoHo se aprovecha de las mujeres. Y no porque las trate como objetos —eso es decisión de ellas—, sino porque están usufructuando su fama, que es algo que ellas ya tienen. Es sencillo: SoHo no le ha dado la fama a nadie ni ha hecho especialmente más famosa a ninguna vieja. Pero esa fama que las viejas regalan sí hace famosa a SoHo y esta fama, precisamente, se traduce en páginas y páginas de publicidad (que se cobran por mucha plata: SoHo es la publicación de Semana que más dinero contante y sonante le entrega a Felipe López por pauta) y en ventas, al mismo tiempo que es la revista en que menos tienen que invertir, pues solo lo hace en producción de fotos y ciertos artículos.

No creo que pueda hacerse una comparación semejante con la página de Dinero, donde están publicando los blogueros Alejandro Peláez —amigo de esta casa— y Jerome Sutter —desconocido por mí hasta hoy—. Este último es el que sostiene que está seguro de que lo que hace le reportará grandes beneficios en el futuro. Quiero creer que el optimismo de Sutter es falso y es solo una respuesta al hecho de que le hayan picado la lengua en Se nos cayó el sistema que porque realmente crea que las cosas vayan a ser así. Yo me permito hacer mi propia hipótesis: a la vitrina de Dinero podrían llegarle con una oferta de una vitrina en Portafolio y allá, con una de América Economía, y allá con una de… y así sucesivamente hasta llegar a The Economist. Y en cada oportunidad, que implicaría cada vez más responsabilidades, el tipo podría estar convencido de que un día le van a llegar con una gran oferta, la definitiva, esta vez sí en billete. Pero, sin ir tan lejos, no sé qué decisión racional tomarían si un día Peláez y Sutter encontraran que sus blogs son lo único que mantiene a la página de Dinero o, para no exagerar tanto, si fuera la décima razón de su sostenibilidad. En cualquier caso, nunca podrían disponer de esta información.

Y aquí introduzco otro motivo que tengo para ser escéptico: en Semana no se toman en serio el tema de los blogueros. Y no porque no lo paguen —eso tampoco dice mucho al final— sino porque solamente lo ven como una moda. Y lo de los blogueros es una moda, claro, pero ¿por qué y para quién? La decisión de poner blogs se tomó en Semana únicamente porque el asunto, por lo visto, estaba de moda. Antes de que alguien influyente cayera en cuenta de ese detalle, los blogueros —por no decir los que comentaban las notas— eran tildados de «cavernícolas». Ahora, en cambio, se nos vendió la idea de la participación como un derecho, como un regalo, como un favor y hasta hubo concurso de bloguero nacional y se hicieron sonar las campanas de la participación, la libertad y la democracia.

Pero la plataforma de los blogs en Semana no corresponde ni a los primeros bocetos de Blogspot. Carecen absolutamente de las posibilidades de creación, administración y distribución de contenido de la web 2.0. Se crearon desde la más absoluta ignorancia, a la carrera y sin basarse en las expectativas de los usuarios, sin pensar en los nichos comerciales, en negocios, en más ganancias.

Por eso mismo Sutter afirma que puede promocionar sus intereses particulares en el blog de Dinero, esperando que estos se rentabilicen alguna vez. Nadie sabe, al final, cuánto pone ni cuánto saca. Por eso mismo también es difícil sostener que una actividad como escribir «en formato blog» o «como bloguero» pueda ser avaluada o valorada alguna vez, al menos aquí en este lugar donde el capitalismo, en realidad, no se asoma aún.

31 comentarios sobre “Discusión en el barrio”

  1. Sergio Méndez dijo:

    Trabajar gratis para una publicación como dinero, al menos desde mi punto de vista, es trabajar a perdida.

  2. Patton dijo:

    Corre el rumor que los maléficos planes de semana incluyen el perratear el término “blog”, para que nadie abra esas cosas gratuitas que alejan lectores de los catálogos de ventas con noticias que ellos imprimen. La información se basa en los artículos que han hecho en la misma revista, el concurso “el blogger nacional” y su más reciente fiasco: la revista “blog”.

    Si lo van a hacer gratis, que sea para nosotros. (o sea: para ellos).

  3. Alejandro Pelaez dijo:

    A mi la cosa se me parece mucho al futbol. Uno puede jugar todos los fines de semana en un torneo de exalumnos con arbitro, uniformes y hasta entrenamientos en dias laborales, sin cobrar un peso. Se juega porque se quiere y ya.

    Si lo llama un club serio a jugar probablemente le paguen, pero también le exijirán cumplir horarios, entrenar todos los días y marcar tarjeta.

    En el caso de dinero o semana, no le pagan, pero tampoco le exijen. Es como si el River Plate lo invitará a jugar cuando a uno se le diera la gana sin exijirle, siquiera, que juegue bien. El river plate muy seguramente no ganará más plata por dejar jugar a un desconocido un par de partidos al año (salvo que sea fatal o se convierta en una gran estrella), y uno, el amateur, si recibirá cierta utilidad al jugar gratis en un club chevere en un estadio lleno de gente.

    Tal vez la utilidad no sea “monetizable”, tal vez nunca lo llamen de otro club pero tampoco pierde nada.

    Los blogs en esas publicaciones son simples rellenos, huecos que le dan a unas personas para que hagan lo que se les da la gana, no cuestan y tampoco generan retornos monetarios. Pero, como diria Chávez, “por ahora”.

  4. juglar del zipa dijo:

    pelao:
    en general me encuentro un poco cerca de su posición. por eso me molesta que los blogs sean rellenos y las razones ya está ahí expuestas en el post: como se supone que river plate es un equipo serio, no pone a jugar gente que pase ahí por la calle porque nosequién se lesionó. dinero no es serio porque, en efecto, piensa su espacio como una cosa para rellenar. pero también se basan en que usted comparte con ellos su ignorancia al respecto. repito: nadie sabe cuánto pone ni cuánto gana ni cuánto pierde.
    al igual que la vitrina maravillosa, siempre podrían plantearse las cosas en estos términos: venga y nos regala una jornada de su trabajo para que tenga qué hacer en vez de estar rascándose la panza un sábado. al respecto siempre se podrá decir que “cada quien” es “libre” de hacer de su culo un florero o convencerlos de las innumerables ganancias rigurosamete no monetizables a las que podría acceder. pero lo cierto es que, del otro lado siempre habrá ganancias monetizables, porque de otro modo no existirían ni la página, ni la revista ni el engaño de la vitrina (o si no remítase al video de economía soprendente que colgó en su blog de dinero, en que lo único que muestran son las grandes morrocotas de estados unidos con respecto al resto de países del mundo).
    en el largo plazo también pasa que si ninguno cobra y ninguno ofrece eso se queda ahí, como una maña (adistrando la industria), y las cosas nunca cambian porque “siempre han sido así”. y después resulta que como eso siempre ha sido así en los blogs, entonces después cualquier trabajo de redacción es así. y después cualquier trabajo de consultoría. y después cualquier gasto de representación. y después ya nadie tiene plata para comprar revistas ni suscribirse a internet para leer su blog. algo así de apocalíptico. de hecho es un pensamiento bien comunista ortodoxo (heterodoxo, para usted) eso de que todo lo que no es trabajo manufacturado debe dejarse de remunerar.

  5. Alejandro Pelaez dijo:

    Algunas vez escribí que esos espacios bloguisticos en los medios nacionales no eran mas que una sección de cartas de los lectores con lectores permanentes. En vez de publicar cartas de lectores diferentes todos los días, publican cartas de unos pocos lectores.

    Estoy de acuerdo con usted, en esas revistas no explotan bien la joda de los blogs. Porque, de hecho, el no pagar implica también el no exigir. No exigir calidad, ni seriedad, ni siquiera que las cosas publicadas se ajusten a la verdad (la verdad obvia, no esa verdad metafísica sobre la que discuten los filosofos).

    Detras de eso esta todo el esquema de lo gratuito. Uno puede leer todo el contenido de la revista dinero en internet sin pagar los ocho mil y pico pesos que cuesta. Eso los obliga (porque al parecer su mega equipo de marketing no es suficientemente bueno) a tener una versión seria de la revista en papel y un monigote gratuito para los lichigos que no se bajan los ocho mil pesos.

    Un amigo mio decia que el capital disciplinaba, probablemente si la versión en internet empieza a ser una cosa seria, a ser consultada no solo por los lichigos como uno, sino por las personas que a esa gente le importa (los ministros, los dueños de empresas, los que pautan), las cosas cambien y le tengan que meter billete y sacar una cosa seria.

  6. juglar del zipa dijo:

    pelao:
    ojalá un día se den cuenta de que invetir en calidad les traerá más dividendos. ah… cierto… los monopolios.

  7. Alejandro Pelaez dijo:

    Correcto, los monopolios

  8. juglar del zipa dijo:

    pelao:
    pero no, es gente que ha sabido hacer la vuelta y los otros no pudieron superar los meandros afilados del mercado…

  9. el cacique dijo:

    Sí, eso de publicar en Soho es como sonar en La Mega sin saber cómo ni por qué

  10. juglar del zipa dijo:

    cacique:
    ilústranos sobre el paralelismo del tema, por favor!

  11. Jerome Sutter dijo:

    Aunque ya lo hice en 3 otros blogs, me permito aclarar nuevamente unas cosas sobre este delicado tema.
    1 - “son quienes han vendido su alma y su tiempo al gran Satán” No entiendo bien, me explica por favor ?
    2 - “quiero creer que el optimismo de Sutter es falso y es solo una respuesta al hecho de que le hayan picado la lengua”. Escribo en la web desde 2000 y en varios blogs desde 2003, hace mucho tiempo ya que no me pica la lengua los comentarios de blogosferas.
    3 - Los beneficios para mi de escribir “gratis” para Dinero, son fríamente calculados, basados en mi experiencia tanto en Europa como en EU y ya existentes. Si usted duda de esto como lo expresa, lee informes sobre el tema en países sonde si existe una industria bloguera. Tal como mencionado tengo amigos en Europa y EU que viven de sus blogs, y no se preocupen viven muy bien.
    4 - “Nadie sabe, al final, cuánto pone ni cuánto saca”. Lee los comentarios del blog de André Naranjo y tendrá cifras precisas el respeto.

  12. Rab dijo:

    Qué cosa tan aburrida ese blog se Sutter.
    Asi de mala esta Dinero?

  13. Juan Fernando Zuluaga dijo:

    NO BLOGUEARAS CONTENIDOS ORIGINALES PARA OTROS, A MENOS QUE TE PAGUEN

    Ese debería ser un nuevo mandamiento para “moldear la industria bloguera”, como propone (utópicamente) Andrés…

    Ya había planteado que tengo desacuerdos con Jerome al respecto (tanto en el blog de Andrés como en el suyo propio), pero le abono que tiene la valentía de proponer cambiar tooooodo su esfuerzo por PR (public relationships).

    En términos generales (y después de ser citado como uno de los que vendió su alma al diablo), hago mi declaración:

    1. Seguiré blogueando para los medios de forma gratuita
    2. Pero no bloguearé contenidos originales. Los sacaré de mi blog y los pegaré sin remordimientos.
    3. Si algún medio no quiere que mis posts se repliquen en donde a mí se me antoje, que me paguen.

    Fair enough…

  14. Jerome Sutter dijo:

    Rab : me gusta mucho la critica, me permite mejorarme. Pero solo si es constructiva.
    Juan Fernando : tu mandamiento me parece interesante (además si miran bien todo mi contenido en el blog de Dinero es el mismo que el de Colombiz, y esto desde su lanzamiento…). Entonces puede ver que no espere su aclaración para tenerlo claro :-).

  15. juglar del zipa dijo:

    sutter 1:
    1. si no entiende es común: bienvenido a juglar del zipa, donde suele suceder entre los iniciados que se dan en la cabeza con el lenguaje que aquí se usa. en principio, lo que usted pone entre comillas no tiene mayor propósito que hacer sonreir o reir a una gente amiga mía que usa esa expresión con frecuencia, sin propósitos ni orígenes morales, religiosos, filosóficos o teleológicos, digamos, “serios”. con el tiempo muchos lectores (que como que ya no existen) también llegarán a reirse con esas cosas. en fin, no lo estoy acusando de satanismo ni simonía y mucho menos de vender nada, porque precisamente de eso estamos hablando, de que ustedes no están vendiendo nada y eso es el pecado. si quiere, el asunto del alma podría ponernos a pensar sobre “la esencia del bloguero”, tema que por ahí toqué marginalmente pero me parece que es fundamental para discutir este tema en particular.
    2. usted respondió. eso para mí basta como prueba de que le picaron la lengua. si a la gente no le pican la lengua no habla, ni escribe, ni responde comentarios y esos son los pilares de este asunto en el que usted lleva tanto tiempo metido.
    3. dudo mucho, muchísimo, pues infiero, por lo que dice, que así como dispone de cifras en el mundo civilizado y serio (esos adjetivos funcionan aquí como el “satán” de más arriba), también tiene cifras del escenario local, que son las únicas que en teoría le ayudarían a tomar una decisión racional, precisa y con resultados predecibles, libre de todo riesgo. por eso, sencillamente, también dudo mucho de la temperatura de sus cálculos. así que vuelvo a suponer que, en general, usted tomó la decisión basándose en hipótesis optimistas sobre que lo que aquí pasa es más o menos parecido a lo que pasa allá.
    4. usted tiene cifras de cuánto cobra dinero por publicidad y reportajes, cifras que podrían comprobarse llamando a semana. pero no le voy a dar credibilidad a sus cifras de tráfico desde la página de dinero hasta sus páginas (hasta donde pude ver solo enlaza una, a menos que usted sea dueño de mymuesli, por ejemplo) sencillamente porque usted no da información del tráfico de la página de dinero. sin esa cifra, además, usted jamás habría podido imaginar ni prever la cantidad de personas que llegaría a su página, en lo que sería un cálculo frío, exacto, racional. dinero aceptó a darle esta información cuando usted, responsablemente, la solicitó?
    y en todo caso, usted me da de alguna manera la razón: si dinero pensara su inclusión como un negocio le estaría cobrando por usar su espacio como publicidad. en otras palabras, usted está estafando a la pobre viejecita y se le levantará un monumento como héroe blogger nacional. desde luego, como debe corrsponder al típico complejo de bochica, usted ni siquiera es de aquí.

    sutter 2:
    calificar de destructiva (o “no constructiva”) a cualquier crítica es una típica forma de no confrontarla. si le dicen “su blog es aburrido”, ¿espera que le digan cómo debería ser para que dejara de ser aburrido?

  16. pepe dijo:

    A mi me gustan los blogs.

  17. Comegato dijo:

    ¿”Industria” bloguera? Alguien que pare esta mierda de los blogs ya, por Dios.

  18. pepe dijo:

    No, que no los paren, a mi me gustan.

  19. Germán A. Quimbayo dijo:

    Miguel:

    Definitivamente el esnobismo cega y atropella. Este caso de los blogs ha sido el más claro ejemplo.

    Saludos.

  20. Patton dijo:

    Está buena la discusión en el barrio, como toda discusión de barrio.

  21. juglar del zipa dijo:

    patton:
    si, estoy impresionado por cómo dicen tanto…

  22. Obicek dijo:

    Es sencillo, los blogs “institucionales” no valen la pena. Tal vez los unicos, son aquellos que tratan temas que los editores de digamos, El tiempo, no tienen ni puta idea (vainas de fotografia por ejemplo).

    En cuanto a Soho, que exploten a cuanta Ana Sofia Henao salga. Que esas leyes canadienses pro feminismo deconstructivista no nos priven de ver uno que otro buen culo y esos comentarios ramplones de Soho

  23. Arkaham dijo:

    Y todo esto es, en muchas palabras, la razón de porqué nunca quise abrir un blog.

  24. Bucaramanga dijo:

    BUENAS, MIREN SOY DE BUCARAMNGA Y ESTE BLOG ME LLEGO ASI COMO DE CAUSALIDAD POR EL CUENTO DEL ANO EN LA PISCINA….Y PUES ME LLAMO LA ATENCION, COMO NO TENGO EXPERIENCIA EN ESTO DE LOS BLOGS, KISIERA PREGUNTAR, QUE ESLO QUE HACEN ACA? EL MAN CREADOR DE ESTE BLOG DE DONDE ES?(PS SOLO POR CUDIORISADAD)EL MAN QUE LO AMENZAO E, PUNKETO, AL FIN KE PASO?EHHH SOBRE QUE ESCRIBEN ACA?EH…PREGUTNAS MUY INGENUAS KIZAS PERO SIN EMBARGO….BUENO NADA ESPERO ALGUAN RESPEUSTA..AUQNEU SEA LAS DE “MEN USTED PEUDE ESCRIBIR ACA DE LO QEU SEA”..BUENO CHAO

  25. juglar del zipa dijo:

    bucaramanga:
    sí, aquí puede escribir sobre lo que sea con la ortografía que quiera.

  26. vopa dijo:

    Y a todas estas: Que miercoles viene siendo el Blogger Nacional? El rey de todos nosotros? O la incursion de Raimundo Angulo en la blogosfera?

  27. juglar del zipa dijo:

    vopa:
    ¿¿¿¿USTED POR AQUI???? ¡¡¡VOY ALLORAVDE LA EMOCIÓN!!!!
    Sí, el bloguero nacional es nuestro dios, que remplaza a azul o a amarillo como dios de la blogocosa.

  28. Andrés Ospina dijo:

    Saludos Señor Juglar.
    Un comentario largo, 10 días después…

    Desde este palco de deshonor para la tercera edad que son mis 31 años me permito decir que las llamadas vitrinas en los medios son en la mayor parte de los casos poco más que un discurso mal elaborado por las universidades para ilusionar a los futuros profesionales jóvenes (que al final con suerte serán contratados a término indefinido por Caracol, RCN, Semana, o El Tiempo, por tarifas salariales que causan lástima); para aminorar costos en labores de bajo cuño (desde hacer fotocopias hasta cumplir con los sucios trabajos del oficio: llamar al invitado antipático, conseguir un plano perdido en Catastro, o reemplazar al Bocha Jiménez en alguna transmisión de la B cuando enferma de catarro); o para aparecer ante las muchedumbres como espacios abiertos a la comunidad.

    En cuanto al tema de los blogs creo que a un medio del tipo Casa Editorial El Tiempo, Dinero, Semana, Planeta o comoquiera que se llame, siempre le convendrá reclutar un ejército de trabajadores voluntarios, en particular porque, más allá de la calidad que haya detrás de sus aportes, éstos generarán consigo contenidos, que arrastrarán visitantes a sus respectivos portales, (un sitio en internet suele moverse por la cantidad de palabras claves que albergue); les ayudarán a ahorrar considerables sumas que en otros casos podrían cancelar a personal calificado y necesitado; y a la vez servirán para consolidar esa pretendida imagen de democracia que tan respetables instituciones impresas, virtuales o audiovisuales tratan de exhibir. Esto es: “Aquí todos pueden escribir”. “Aquí todos pueden opinar”. “USTED: Ciudadano del común, también puede participar”. “Diga cuanto quiera”. “Bueno, malo, brillante, desaguisado”. “No importa”.

    Negándome como siempre lo he hecho a la institucionalidad, casi toda mi vida laboral ha estado de alguna forma ligada a ella. Hace siete años soy contratista de la Radio Nacional, fui empleado de lo que alguna vez fuera la Revista Cambio, luego lo fui de la Casa Editorial El Tiempo, y he hecho algunas otras cosas, algo más informales para otros medios.

    Mi experiencia con lo que he visto en los practicantes, pasantes, o como deban o merezcan llamarse, es muy similar, hablando de radio, prensa, televisión e internet.

    Para muchos graduandos en Comunicación Social (un nombre de carrera que nunca he entendido del todo, pues la comunicación en sí misma es un proceso de socialización, humanamente hablando) es impresionante llegar al edificio de la 67 con séptima, entrar a las puertas de Caracol Radio con carné de ‘all access’ y foto incluida, convertirse en lejano amigo y ser invitado a fiestas de Pacho Cardona, Gustavo Gómez Córdoba, Paché Andrade, Martín de Francisco o Lina Marulanda, o hacerle remotos desde Unicentro a Julito Sánchez Cristo repartiendo stickers de La W y camisetas de James Blunt. ¿Quién quita que algún día Martín invite a la agraciada practicante de turno a Bagatelle o que Casale decida abrirle el micrófono a la novel promesa del periodismo deportivo en ciernes?

    No dudo que para algunos estudiantes de aquellos ‘con énfasis en televisión’ también sea un honor el desfilar por la misma pasarela por la que van (aunque sea cuando las cámaras estén apagadas y cuando estén limpiando el piso luminoso del set de noticias de los cascajos de barro que se desprenden de los pantalones de Pirry al llegar de alguna de sus expediciones de supuesto corte social) leyendas de cal o de arena de nuestra televisión como Darío Fernando Patiño e Iván Lalinde (muy buenos y talentosos tipos, por cierto), Alerta o Jorge Alfredo Vargas.

    Otro tanto ocurre con quienes están aprendiendo a escribir (así sean bocadillos o piesdefoto de cinco palabras) del lado de Mauricio Vargas, Daniel Samper Ospina o Gabriel Meluk.

    Pero la gran verdad, por triste y manido que suene, en cuanto a casos de gente que haya regalado su trabajo en los medios so pretexto de ‘vitrina’, son más los fallidos que los exitosos.

    Hace algo más de un año, El Tiempo inició lo que llamó un Concurso para adjudicar ciertos blogs a quienes a juicio de un jurado de cuyos miembros nunca supe (quizá porque no me fijé) fueran merecedores. Hacía no mucho tiempo había sido despedido de la misma empresa por haber llegado un día más tarde después de una licencia de vacaciones, cosa que entre otras no me pareció del todo injusta ni malsana. Puesto que momento estaba algo cansado del funcionamiento arcaico de un sitio fundado y administrado por mí y Vladimir Mosquera (lasillaelectrica.com, al que tenía que actualizar manual e incómodamente), que era el soporte a un desaparecido programa del mismo nombre, del que Manuel Carreño y yo éramos los responsables, se me ocurrió enviar una propuesta, por la vía regular.

    La mencionada idea fue una de las escogidas y ahí, bastante tarde, llegué a la fiesta de los bloggers, con algo a lo que llamé El Blogotazo. Estaba tan entusiasmado con el asunto que, haciendo uso de la tarjeta de crédito del bueno de Vladimir, le compré dominio propio (www.elblogotazo.com). Jamás vi, veo o veré en ello una oportunidad laboral, reconocimiento o de lucro, entre otras porque dudo que El Tiempo tenga interés alguno en lo que yo o cualquiera de los demás bloggeros escribe ahí, cosa que no me afecta mucho. En la mayoría de los casos, cuando he vendido mis textos, lo he hecho por encargo, a la medida de lo que me han pedido y bajo las condiciones del contratante: es un escenario diferente.

    No estoy del todo contento con la plataforma de blogs de eltiempo.com, cosa que no tengo ningún problema en manifestar, pero a la vez entiendo que se trata de una tecnología en desarrollo, así que prefiero ser paciente.

    Me alegra un tanto cuando comentan mis entradas porque siento que de alguna forma, en algún lugar del planeta alguien está dialogando conmigo. (Aunque en la mayoría de los casos sea para decirme cosas como baboso, bobo hijueputa, apátrida, resentido y demás).

    Hoy, cuando El Blogotazo ya está dejando de ser un bebé de brazos, veo con alegría como a los que alguna vez fueron favorecidos con este espacio reducido de participación, se han ido sumando otros, tal vez por decenas, y mediante vías distintas (muy posible y afortunadamente más fáciles). No gusto de lo que muchos de ellos escriben, pero acostumbro leerlos. De alguna forma, aunque suene a contentillo de marginales y a demagogia de dos pesos, ahí estamos. Yo, en ese blog, escribo cuanto quiero, cuando quiero y como quiero. Que todos hagan lo mismo. Los motivos de El Tiempo para permitirlo o para alentarlo no son lo que me inquieta.

    Todo lo anterior me lleva a concluir que el blog, en su esencia, no debe ser un mecanismo, ni un vehículo para llegar a otros medios, o para buscar oportunidades laborales o de figuración dentro de la institucionalidad, sea privada o pública: El blog es un medio en sí mismo, con una esfera de acción diferente, con unas dinámicas y con unos alcances distintos (aún no sé si mayores o peores, aunque sigo creyendo que lo impreso sigue imperando sobre el fotograma).

    Con ello no estoy negandome de plano a escribir a sueldo para El Tiempo impreso, o para Semana, o para Soho, (Antonio Caballero, Jorge Barraza y Fernando Vallejo lo han hecho o lo hacen).

    Hay casos mucho menos institucionales (es decir, ligados a plataformas como wordpress, o al muy famoso blogspot, bastante más populares y respetados dentro del universo del blog que eltiempo.com), como el del señor Juglar del Zipa, de Patton, o de Lecturas Compulsivas; o del todo institucionales como el interesante espacio de Carlos Solano, Caja de Resonacia (y por favor perdonen el lengüetazo lambón. Es sólo una recomendación al margen).

    Pensemos de momento, y sin ser nada original, que el mundo de los blogs es algo que está siendo construido y cuyo futuro es muy incierto. Una vez fue Geocities, otra Napster, otra ICQ, y ahora nada de eso es lo que fue. Ateniéndonos a la historia nadie sabe qué va a ocurrir. ¿O es que alguien puede predecir lo que será de Facebook o Torrent en dos años?

    Feliz año para todos.

  29. tiorojo dijo:

    WEB 2.0

  30. lector despistado dijo:

    ¿Cuánto suman 1 y 6?

    pues 7.

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