La puta verdad

Volví a encontrarme con la noticia del señor que se había ganado el Nobel y había dicho que estaba demostrado que los negros eran menos inteligentes. O, más exactamente (o no, porque es lo que dice El Tiempo y ya sabemos cómo es eso), «todas las pruebas dicen que eso [la inteligencia de los negros es la misma que la de los blancos] no es así realmente». Su nombre, James Watson.

Está claro que cualquier cosa puede demostrarse si uno se aproxima de la manera correcta, esa que se parece más a la manera de pensar del público al que uno se dirige para que esté lo suficientemente de acuerdo antes de que comience la demostración. Así que incluso el hecho de que alguien diga «está científicamente demostrado que los negros son inferiores» puede ser igualmente válido para quien crea que una afirmación con el apellido «científica» es suficiente o para quien siempre ha creído y hasta demostrado empíricamente que los negros son inferiores.

Cuando oí la noticia en primer lugar estaba medio dormido y entendí que habían logrado demostrarlo científicamente, algo que me pareció muy interesante. Me gustaría saber cómo son las pruebas a las que se refiere este señor (probablemente esta), para saber con qué valores han sido construidas, queriendo buscar qué tipo de inteligencia, descartando qué variables, modelando quién sabe cuántas más y habiendo recogido tantas muestras a lo largo de tantos años. O sea, un trabajo pretendidamente científico —llevado a cabo con algo muy parecido a eso que se entiende por «buena fe»— que demostrara lo que siempre ha sido calificado como prejuicio, como afirmaciones infundadas. O sea, lo mismo que los colegas de Watson dijeron sobre él instantáneamente. Y finalmente lo declararon loco, suspendieron su investigación y ya que en esas estamos pues también lo echaron del trabajo.

Ahora presentan las cosas como que Watson se retracta. Pero no se retracta: aclara. Dice que sus palabras han sido malinterpretadas, que no afirmó que la causa del hecho sea genética, que la raza está condenada porque así la hizo el creador. Yo voy a creer que Watson está siendo sincero, pero está claro que como el tipo es biólogo y genetista había que suponer que hablaba en esos términos, había que inventarse una polémica. Aparte el tipo está viejo y ya está hablando mucha bobada, perdió el control del esfínter verbal y eso tiene claras consecuencias estratégicas porque la academia y las ciencias son políticas aunque no les guste.

Los hechos son una cachetada. Y más dolorosas pueden ser las interpretaciones. Aceptemos que la verdad y los hechos son construcciones, instituciones que manifiestan valores. Pero aceptemos que existen. Y los hechos nos dicen —hagamos las excepciones del caso acerca del hecho de que las razas existan y sean una categoría cultural o biológicamente válida— que los blancos han sometido a los negros, a los indígenas, y al resto de razas que se inventan. O al menos ese es el estado actual de las cosas, una vez que hemos dejado de interesarnos por los indígenas que dominaban indígenas —pero que entonces no se llamaban indígenas— y los negros que capturaban a otros negros para dárselos a sus socios blancos. Y claro, de los blancos que todavía dominan blancos.

Lo que es realmente molesto de esta pequeña polémica es que se basa en otro prejuicio. En esta circunstancia no le llaman prejuicio sino principio, porque es bueno, está aceptado, debería ser seguido por todos. Ese principio es que no debe tolerarse ninguna insinuación de que hay diferencias entre las razas —aparte, aceptando la existencia de razas, sin saber nunca en qué términos—, entre la gente, entre los individuos de esta sociedad de iguales. Y es una actitud tan reprobable como la del racismo porque, de la misma manera, casi nadie está dispuesta a cuestionársela, siempre se enuncia en los mismos términos esencialistas.

23 comentarios sobre “La puta verdad”

  1. j. dijo:

    El desliz de Watson no es por vejez sino por afiliación moral, o política, yo qué se. Hace bastante tiempo Watson también propuso la implementación de la eugenesia masiva y la creación de granjas de clones para asegurar órganos disponibles pret a porter. Ese señor se ha distinguido, desde que ganó acceso a la prensa, por sus declaraciones salidas de tono casi siempre en el sentido de la mejora de “la raza” y el desprecio eugenético por las minorías.

  2. juglar del zipa dijo:

    j.
    watson es una disculpa. ¿por qué no hay que despreciar a las minorías? es una pregunta que me hago como persona que más o menos cree que efectivamente quien piense que son despreciables es despreciable.

  3. pepe dijo:

    Juglar:

    Entonces usted es despreciable por que watson es una minoria;la otrra pregunta para hacer seria: Por que no despreciar a las mayorias?

  4. juglar del zipa dijo:

    pepe:
    no entiendo.

  5. pepe dijo:

    JuGlar:

    Usted desprecia a los que desprecian las minorias, por lo tanto al ser una minoria usted mismo se desprecia, y al ser despreciable no puede despreciar por lo tanto usted no es despreciable, la paradoja de Watson , o del desprecio.

  6. juglar del zipa dijo:

    pepe:
    pues… me voy a reir…
    jajaja

  7. Sergio Méndez dijo:

    “En esta circunstancia no le llaman prejuicio sino principio, porque es bueno, está aceptado, debería ser seguido por todos. Ese principio es que no debe tolerarse ninguna insinuación de que hay diferencias entre las razas…”

    Pues si. Y así como ud critica que cualquier insinuación de ese tipo es producto del “prejuicio”, si mal no recuerdo existe un hecho que dice que no existe tal cosa como “raza” entre los seres humanos, según los mismos genetistas. Existen fenotipos, que no tienen mayor incidencia entre lo que un ser humano como tal es capaz de ser. Que pena ser tan “correcto”….ser políticamente correcto se ha convertido en políticamente incorrecto, irónicamente.

  8. juglar del zipa dijo:

    méndez:
    y por eso decía antes: “Aceptemos que la verdad y los hechos son construcciones, instituciones que manifiestan valores. Pero aceptemos que existen. Y los hechos nos dicen —hagamos las excepciones del caso acerca del hecho de que las razas existan y sean una categoría cultural o biológicamente válida—”

  9. Lanark dijo:

    Genéticamente, no hay razas de simios rosados porque llevamos mucho tiempo viajando de un continente a otro y mezclándonos indiscriminadamente, lo cual no es malo ni bueno. Pero no hay razas. Alguien puede tener la piel negra (tal vez eso sea determinado una millonésima del genoma) pero al mismo tiempo tener la misma receta para los receptores de acetilcolina que tiene la duquesa de Alba. La variación de los genes no permite definir razas.

    Pero sí se pueden determinar linajes y cosas de ese estilo, que usualmente no se corresponden mucho con los rasgos que uno ve en los demás, sino con cosas químicas. Si un genetista habla de “los negros” como los que tienen predominancia de ciertos genes presumiblemente originados en el áfrica; eso incluirá muchas personas con piel blanca y nariz fina y prominente, así como excluirá muchos con piel negra y pelo muy rizado.

    Y el dichoso coeficiente intelectual difícilmente sirve para decir que las personas agrupadas por esa taxonomía genética en algún grupo son superiores a las que están agrupado en otro. El IQ puede ser útil para decir quién podrá, en condiciones controladas, imaginarse una ficha de tetris tridimensional dar la vuelta en todas direcciones. Pero la habilidad de trabajar en grupos, de elegir bien por quién votar, etcétera, dependen mucho más de otras cosas que no pueden modelarse en un laboratorio con condiciones controladas.

    De modo que, en resumen:
    1) Cuando se habla de raza en términos genéticos, se está siendo poco riguroso, en primer lugar, y aún si no fuera así, se estaría hablando de una abstracción que no le dice nada a un lego. Una discusión puramente académica. Las razas que nos imaginamos los legos son una cosa más literaria que genética.
    2) El IQ es otro divertimento de expertos con muy poca importancia para el lego. Que si Madonna tiene 140, que si Clinton tiene 140, que si Bill Gates debe tener 400 porque fue capaz de ganar mucha plata. Eso que lo discutan en esas revistas que le pasan a Isabella Santodomingo para que las dirija. Porque no tiene la menor importancia.

    Y lo otro, es la jijuemadre corrección política para hablar. Quieren volvernos a todos imbéciles.

  10. NicolasV dijo:

    Miguel: Estoy 100% de acuerdo con lo que usted ha dicho. Lástima que estos debates sean o muy cortos y escandalosos, por lo que no se genera una reflexión sobre la interpretación de los medios y la explicación del Watson, o muy largas, porque se sobre politizan y ya no se puede decir nada sín que aparezca un apelativo de “Uribista”, “Racista”, “Nazi” o, peor aún, “filósofista”.

  11. juglar del zipa dijo:

    méndez, lanark:
    mmmm… por ejemplo esas demostraciones científicas de que no hay diferencias me parecen del mismo estilo de las demostraciones científicas de que hay diferencias. lo de “detrás de la piel somos todos iguales” o “a nivel genético no hay ninguna diferencia” sirve de justificación científica a la frágil ideología de la igualdad. o viceversa. aparte, lanark, hay muchas más abstracciones que no nos dicen nada a los legos, como 23, cromosomas, alelos, diferencias del 0.07% etc.

  12. j. dijo:

    Es el desprecio eugenético el que es preocupante. O sea, yo lo puedo odiar a usted visceralmente porque me robó una vaca, o porque es medio bizco (que lo es), o porque tiene mejor letra que yo (que no), y simplemente evitarlo sistemáticamente, pero creo que cuando la sentencia se vuelve del estilo “Hay que librarse de este individuo e impedir que sobreviva su prole y cualquiera de sus semejantes”, entonces ya la cosa salta un límite, digamos, moral.

    Debería haber un mandamiento que rezara: “Odiarás de a uno al tiempo”.

    El desprecio generalizado, de cualquier manera, es una herramienta poco práctica de supervivencia. La cooperación y la confianza funcionan mucho mejor, en mi experiencia.

  13. Lanark dijo:

    De todos modos, el desprecio generalizado es una herramienta poco práctica para uno, pero es muy rentable para otros. El desprecio a los inmigrantes, por ejemplo, le puede servir a alguien que tiene un sótano lleno de ellos trabajando, porque así si uno se le vuela, los vecinos lo agarran a patadas.

    El racismo, aparte de justificar expropiaciones de “finquitas” o zonas con yacimientos de petroleo, también sirve para la especulación inmobiliaria. Recuerdo que leía en una compilación de Hunter S. Thompson la historia de ciertos republicanos que se hicieron ricos con el racismo de sus copartidarios en Aspen, Colorado. La cosa iba así:
    - La compañía le ofrece muy barata una propiedad de lujo en un barrio de blancos a una familia de negros
    - La familia se muda, y los blancos entran en pánico, porque su vecindario se comenzó a dañar.
    - El agente inmobiliario, que hizo la venta a través de testaferros, dirige el coro de plañideras republicanas que se lamentan de la pérdida de los valores en el club de los blancos, al que por supuesto pertenece.
    - Los blancos que quedan venden sus casas de lujo bien, bien baratas.
    - El próspero negociante las compra, y se las vende bien caras a unos negros ricos.
    - El procedimiento se repite, hasta que el agente inmobiliario haya acumulado suficiente plata, y sus amigos republicanos suficiente resentimiento, para que lo elijan gobernador, y que él pueda restaurar los verdaderos valores familiares blancos.

  14. j. dijo:

    Pues sí, Lanark. Cualquier cosa -por más condenable- siempre beneficia a unos pocos. La quema de judíos era una mina de oro (literalmente) para los nazis. Pero creo que el asunto clave aquí es cuántos de los despreciadores de minorías activos se benefician directamente de su actitud. Miguel pregunta que por qué no podemos/debemos ir odiando y despreciando minorías a diestra y siniestra. La razón es que individualmente no nos conviene. Es una actitud que no nos beneficia en términos generales y que sí nos puede traer molestas consecuencias. Mire la historia de ese pobre muchacho de bien español que hace ocho días le metió una patada en la cara a una ecuatoriana en un metro, por ejemplo.

  15. juglar del zipa dijo:

    j.:
    “no vaya a ser que después terminen haciéndole eso a usted”.

  16. j. dijo:

    Ya mi mamá me escribió muerta del susto, sí. Hay que cuidarse de esa ñeramenta española. Jaja.

  17. Sergio Méndez dijo:

    ¿Quién está hablando de que “no hay diferencias”? Un negro y un blanco ciertamente tienen diferencias..el color de la piel, la más notoria de ellas. Pero no son diferencias fundamentales como para ponerse a hablar de “razas”, que es el punto. Igual aunque hubieran diferencias significativas del estilo “los blancos son en promedio más inteligentes que los negros”, no creo que la “frágil doctrina de la igualdad” se vea muy afectada (en tanto los negros en ese hipotético escenario seguirían siendo seres racionales y no animales, y osetentarían los mismos derechos fundamentales que los blancos)

  18. juglar del zipa dijo:

    méndez:
    creo que precisamente por el uso de palabras como “promedio”, “mayoría” y “demostrado” la doctrina aquella puede parecer frágil. parecer… ¿la puta verdad?

  19. DEAD_USER dijo:

    mire don Juglar, ese es el sintoma del cepillo dental, cada vez que la “ciencia” logra la pirueta sale al mercado un nuevo cepillo con mas virtudes que una pepa de guasimo; el consumidor (cepillante) es una abstraccion, como un dios sin nombre, y el cepillo remplazado es el ruso borracho de la historia (su entonacion lo delata).
    y lo digo por el cepillo hi-tech que acabo de comprar, en cuyo comercial televisivo hace su entrada como todo un mesias… en contrapicado y tales.
    acaso subvaloramos la forma “analogica” en que nos embuten el temita de las diferencias y las superioridades? como para darlo por sentado.
    y por cierto… no hay otra forma no antropocentrica de argumentar cualquier idiotez vanalizable, empacable y consumible?
    que chafa somos… la triste especie de cepilos remplazables.

  20. juglar del zipa dijo:

    dead_user:
    ¿un placer conocerlo? (o sea… es la primera vez que escribe, ¿no?)
    sí… también hay que pasar por preguntarse lo de la inteligencia y la superioridad…
    particularmente me molestan mucho las implicaciones racistas o seudo-darwinistas del comercial del cepillo colgate poder sónico. “oh no! poder sónico!”

  21. Sergio Méndez dijo:

    Miguel:

    Ya sé que el tema ya sé enfrió, pero quizás debería leerse este artículo sobre el tema:

    http://praxeology.net/blog/2007/10/29/a-dark-faith/#comments

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