Homenaje a la vaca muerta
Los domingos son los días en que más brasileños se ven. Habría que suponer que son un porcentaje muy importante de los turistas que vienen aquí. Sin porteños que anden por las calles que entre semana transitan estudiantes, vendedores y ejecutivos, los grupos de personas que van mucho más abrigadas de lo que parece necesario para el frío de estos días —Bogotá a las cuatro de la mañana— casi siempre terminan hablando portugués.
Yo quería que ganara Argentina porque quería ver las tales celebraciones en el obelisco. Igual, es la Copa América y a quién le importa. Pero ahí estaban algunos brasileños en el famoso cruce de Corrientes y 9 de julio, toreando carros, mostrando pechos amarillos, saltando, riéndose, solo por el placer de causarle más dolor a este país que se enorgullece y se avergüenza de ser tanguero. «Y ellos bailan samba, ¿viste? Es el calor.»




