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Volver al origen

Jueves, 25 de Agosto de 2005

Después de atravesar el bosque de robles y trepar por un sendero de piedras y arbustos, se bordea finalmente el cerro. Allá, al lado de los frailejones, estando muy arriba sobre todas las cosas, se ven las tierras de Chíquiza, las nubes que rodean las altas montañas, los relámpagos y la lluvia que caen sobre Villa de Leyva. Del otro lado de la montaña suena nítidamente el agua que va por el curso del río y es voz de esperanza. Una vuelta más y ahí está por fin: Iguaque, la laguna, el origen.

Por fin tuve mis vacaciones, mi nimierdismo, mi alejarse de quién sabe qué. No era del todo un impulso, tampoco algo completamente preparado. Llamé en la mañana del lunes y me dijeron que podía ir allá mismo, al Santuario, a ver si me dejaban quedarme. Y así lo hice. Salí a las doce, llegué a las cuatro y media. Llovía y todo era precioso. Al día siguiente salió el sol y me cansó todo el camino. Las nubes aparecieron por fin cuando me encontré de nuevo con la laguna, después de casi siete años.

Esta vez estábamos solos. La cuna de los muiscas y yo. Los montes que dan de beber al centro de Boyacá y yo. Los sapos, las ranas, los pájaros, los insectos y yo. Las montañas y yo. El agua y yo. Esa agua tan limpia que se recoge de la quebrada, que sabe a musgo, que después cae y corre hacia el oriente. Me sentí inmenso y único, como nunca antes.

Antes de irme, de la manera más cursi, me despedí del páramo gritando «¡Bachué, adiós!». En algún momento de la vida a todos nos toca ser Andrés Hurtado. En la noche un cucarrón se metió en la caneca del refugio, entre los paquetes de achiras y me asustó.

Regreso a la muralla

Viernes, 3 de Junio de 2005

Hace un año:

EL CORVIALE DE ROMA

Una muralla se alza entre Roma, la ciudada eterna, y las campiñas laciales: Corviale.

Construido entre 1972 y 1985, el Corviale es un edificio que increiblemente tiene casi un kilómetro de largo y diez pisos de alto. Es el resultado de ciertos ideales socialistas hechos arquitectura, toneladas de concreto en un laberinto indescifrable que se hizo para que vivieran 1.000 familias, hasta 4.000 habitantes. Hoy en día la humedad parece estar haciendo caer a pedazos el edificio, numerosos espacios están completamente abandonados, llenos de grafitti, y muchas jeringas se encuentran en el suelo, mezcladas con la mugre: es el Bronx de Roma.

Esa era la idea que tenía cuando llegué. Llegué con advertencias. Cuando recibí de Francesco Carreri (arquitecto, uno de los fundadores del grupo Stalker) la invitación para participar en un evento que se llevaba a cabo ahí y algunas direcciones para llegar, sentí bastante miedo. Corviale no es, sin duda alguna, lo más famoso de Roma, pero sí es famoso para los romanos y tal vez para los italianos. Y es fácil saber por qué. Quién sabe qué tipo de gente vive ahí, pero había numerosos carros aparcados al lado del edificio y en muchos apartamentos había antenas de televisión satelital. Los niños juegan por las escaleras y las señoras llegan con las bolsas del mercado y sus perritos mariconeros.

Hay que pensar que Corviale es como un Paulo VI de gran extensión a lo largo y alto. Su apariencia definitivamente antiestética es molesta, pero su contenido son las familias típicas de Bogotá, de la clase media. Desde el Corviale se tienen hermosas vistas del mar, al occidente, y de los Apeninos, al oriente. Las ventanas de los apartamentos dan a estas dos vistas mientras que las zonas comunes dan hacia unos patios inexplicables que son sencillamente un asco. Son espacios residuales que quién sabe por qué fueron concebidos y actualmente son depósito de quién sabe qué tipo de basuras.

El Osservatorio Nomade, taller conformado por el Grupo Stalker, ocupó durante un tiempo el cuarto piso del tercer bloque del Corviale para iniciar una propuesta creativa de uso de los espacios marginales de los bloques. El resultado se mostró el jueves 3 de junio con unos recorridos masivos por las cisternas de los edificios, los mismos espacios residuales y las márgenes de los edificios (en donde la ciudad literalmente termina). En la noche, un concierto con diversos tipos de cuernos y percusiones… y bastante ganja, alimento creativo del grupo y los estudiantes que le colaboran.

Si alguien viene a Roma no dude en conocer el Corviale. Tome el bus 786 desde la estación Trastevere, pregunte al “autista” si va al Corviale y vaya hasta la última parada. Sin miedo puede subir hasta el cuarto piso del tercer bloque y admirar un bello atardecer.

Lisboa

Miércoles, 18 de Mayo de 2005

Cuando comienzan a verse las primeras luces de la mañana el bus entra al puente Vasco da Gama. Los vidrios parecen empañados pero es la niebla corta que hay sobre el Tajo. El olor de la sal engaña porque lo que parece el mar es realmente el río, que en Toledo era de estrecho cauce.

Lisboa com suas casas
De várias cores,
Lisboa com suas casas
De várias cores,
Lisboa com suas casas
De várias cores …
À força de diferente, isto é monótono.
Como à força de sentir, fico só a pensar.
Se, de noite, deitado mas desperto,
Na lucidez inútil de não poder dormir,
Quero imaginar qualquer coisa
E surge sempre outra (porque há sono,
E, porque há sono, um bocado de sonho),
Quero alongar a vista com que imagino
Por grandes palmares fantásticos,
Mas não vejo mais,
Contra uma espécie de lado de dentro de pálpebras,
Que Lisboa com suas casas
De várias cores.
Sorrio, porque, aqui, deitado, é outra coisa.
A força de monótono, é diferente.
E, à força de ser eu, durmo e esqueço que existo.
Fica só, sem mim, que esqueci porque durmo,
Lisboa com suas casas
De várias cores.

Álvaro de Campos (F. Pessoa)