Archivo de la categoría "Los opinadores"

Psicogeopolítica del secuestro

Miércoles, 16 de Enero de 2008

Con ideas de Don Tomate y María Paula

Es el lugar más allá de la frontera. Es el bosque, espejo del mar o del desierto; en fin, el laberinto que condena inevitablemente a la muerte. Es húmeda, caliente, malsana y todo es igual. Terreno liso, solo rugoso en cuanto a textura. Allá la gente ha dejado de ser gente porque se atrasa, tiene que vivir día a día comiendo bejucos y bichos raros. Es la selva, el lugar donde «se están pudriendo».

Eso, finalmente, es lo único que dicen. Es la imagen que remite a un pan húmedo que se guarda en un lugar oscuro para que le salgan hongos.

Me pregunto qué dirían —qué tendrían que decir— si estuvieran secuestrados en otro lugar de Colombia en donde no se pensara tradicionalmente que es el peor lugar, que eso para qué ir allá, que eso es para tumbarlo y echarle harta vaca y harta palma africana. O coca. O café. O eucaliptos.

O para apreciarlo desde afuera, como monumento ecológico, como el Quindío virgen, como el Chocó indómito donde otra vez secuestran gente, como el Putumayo adonde Christian Schmalbach nos lleva a abrazar los árboles que nos hablan con sus voces ancestrales, donde nos estafan los taitas.

La gente no se pudre en las ciudades ni en las veredas. Allá los miembros arrancados no son alimento de moscas. Las heridas no se gangrenan al lado de la iglesia de San Francisco.

Alegrémonos por nuestra suerte, porque el agua que corre por las paredes de los edificios en que vivimos, porque la caca y el orín se van directamente al río, porque hay almuerzo casero o ejecutivo o del día, porque estamos dentro del «Triángulo de oro». Todos los demás son mártires dignos de elogios en un domingo en el Veinte de julio. Y es así porque están allá lejos, lejísimos, donde solo saben llegar Chávez, Drummond y BP.

Lineamientos para hablar sobre la gente

Lunes, 12 de Noviembre de 2007

Pequeño homenaje a Marvin Harris, antropólogo carnívoro y vulgar.

No se puede querer ser de izquierda si uno está bien de salud y mucho menos si se está repuestico. Son condiciones mutuamente excluyentes que conducen a un triste estado de ilegitimidad, análogo a tener una copia del Libro rojo en una casa de Bosque Izquierdo o de El Castillo, aunque técnicamente es «montañas de Colombia», Barbarie dixit. Al respecto anota Rafael Nieto Loaiza:

…Iván Márquez, a quien por cierto se le veía gordito y rozagante y sin trazas de estar sufriendo los rigores del conflicto, acaso porque vive en territorio vedado para la Fuerza Pública colombiana… [resaltado mío].

Hay otra tendencia que acusa a las «dietas de los pobres», excesivamente ricas en carbohidratos y grasas —generalmente más baratas que las siempre idolatradas proteínas—, de ser las culpables de la plaga de obsesidad entre la gente de escasos recursos, esos que son los únicos que pueden hacer la revolución con la bendición de dios. Y es que lo de la bandeja trifásica no es un fenómeno local. Eso es solo un accidente de nuestra diversidad y falta de prejuicios europeizantes contra la yuca, el plátano y el arroz: en Argentina le echan la culpa a la pasta y en Estados Unidos al maíz.

Ahora sabemos que lo que hay detrás de Super size me y King corn no es un llamamiento al cuidado de nuestros miocardios sino denunciar que la especulación con el precio de la proteína es otra estrategia para, por medio de las vías leguleyas vulgares, cerrarle el camino a la multitud. ¡Cuidado, compañeros! ¡El arma retórica es poderosa!

Aparte se confirma, como tanto oenegero loco ha querido decirnos en su lenguaje enrevesado, que cuando la patria fumiga algo más que coca y le pegan a un margen despreciable de sembrados de pancoger —y eso es carbohidratos, con seguridad, porque los marranos y las gallinas se los tumbaron las mismas fuerzas hace rato y por eso estamos como estamos—, es para matar de hambre a los campesinos advenedizos, guerrilleros de ruana y alpargata, que no saben cuidar la figura y la salud, aunque, como se vio, son inversamente proporcionales a la legitimidad de sus reivinidaciones políticas.

De manera que si uno está libre de esos exitosos ataques errados, se le juega más a la muerte por infarto, diverticulosis o, si es el caso, complicaciones de diabetes. Pero para el auténtico che Guevara la única alternativa es la desnutrición. La anorexia no porque es muy cool.

Adenda:

En colaboración con el Instituto Doble Machete para la Creación de Índices e Indicadores Inútilmente Veraces y Contraintuitivos y la Fundación Tecnólatra Alejandro Gaviria para la Seriedad en la Blogosfera y el Abiertizamiento de la Sociedad —el IESJS no quiso participar porque todos sus funcionarios migraron definitivamente a España—, estamos trabajando en una tabla que relacione el índice NBI, el IDH y, desde luego, el IMC para llegar a una conclusión definitiva que rompa todos los paradigmas y deje callados a tantos opinadores mal informados. Mientras tanto deléitense con este descubrimiento contraintutivísimo —y después indígnense con el racismo y eso.

Lejano oriente

Martes, 2 de Octubre de 2007

Hoy no fue Arizmendi sino esta otra mujer que hace parte del programa matutino y dijo algo como «y si uno puede ver que en un lugar allá tan lejano como Corea se reúnen los presidentes de dos países separados por tanto tiempo por qué aquí no va a poder suceder algo parecido».

Claro, por qué no, si aquí es tan cerca. Por qué no, si aquí es igual de lejos de allá, donde sí, que de acá, donde no.

Porque Corea no tiene dos océanos.

¿Y por qué allá que es tan lejos sí pudieron hacer mundial y aquí que es tan cerca no?

Porque Corea sí es un país fragmentado.


Téngale paciencia

Miércoles, 12 de Septiembre de 2007

Pues a Arizmendi le parece insólito que un partido le esté pidiendo disciplina a alguno de sus miembros. Y dice, como el díscolo en cuestión, que la democracia y la libertad de expresión y los valores estos que hacen vivir la mayoría de edad al Aberland.

Claro que es insólito pues va en contra de los valores burgueses e individualistas a los que siempre hemos estado acostumbrados: que la operación avispa, que los caciques, que la «objeción de conciencia», que el hoy aquí pero mañana no me acuerdo y esas otras cosas que han hecho del sistema político colombiano el brillante faro del «punto medio».

Y por eso mismo es increíble, insólito e imposible de entender que alguien diga que no haya querido ser candidato a la presidencia por voluntad propia, por tenerle ganas al poder, por querer aparecer todos los días por triplicado en los noticieros y en unos diez años en los billetes de doscientos mil, eso que es lo más natural, lo más normal, lo que mejor corresponde al rey de la Creación. El señor este estuvo ahí porque estaba sometido a esa… ¿cómo dice? ¿Disciplina de partido?

Ya saben igual: antes de decidir si le ponen seguro o no a la puerta de la casa, escuche Caracol Radio. O antes de elegir el color de sus medias.

Cansancio

Martes, 28 de Noviembre de 2006

Cuando no hay nada más para hacer, en juglar del zipa no nos queda más remedio que gastar pólvora en gallinazos y en gallinaza leyendo entre las líneas de la pequeña escribiente florentina.

Quiero creer que el mundo se está empezando a cansar con ese ejercicio casi exclusivamente masculino de la política que nos acerca peligrosamente a un apocalipsis anunciado.

¿El mundo se cansa del ejercicio de la política en general o de su ejercicio casi exclusivamente masculino?

Tenemos que reconocer también que salvar vidas no parece ser una prioridad en los despachos del poder masculino y que hoy día los agentes activos políticamente son en su gran mayoría hombres.

¿Hoy en día? De ninguna manera. Siempre ha sido así. Entonces reconozcamos de paso que los negros son por naturaleza unos salvajes ignorantes y analfabetas que solo sirven para correr y hacer música estrafalaria o que la gente que desafortunadamente ha nacido en tierra caliente —o, en general, en latitudes equinocciales— es más inocente, incivilizada, sabrosa y deliciosamente espontánea que la comedida, razonable y meticulosa gente de las tierras con estaciones donde curiosamente están todos los países que han sido o son llamados desarrollados. La evidencia está ahí y tenemos que reconocerla.

…si la política … es «amor y cuidado del bien común y el arte de estar juntos», entonces tal vez las mujeres, por su particular historia, estén hoy más preparadas para conducir los destinos de la humanidad. Y esto tampoco significa que Ángela (Merkel), Helen (Clark), Michelle (Bachelet), Ellen (Johnson), Hillary (Clinton) o Ségolène (Royal) lograrán cambiar el panorama mundial, pues la hidra patriarcal y demencial ha crecido de tal manera que se necesitarán algunas generaciones para cambiar el curso de los acontecimientos.

Y quién sabe cuántos años tendrán que pasar. Por ejemplo, en quince años que llevamos de mundiales femeninos, el juego entre las delicadas, amorosas y débiles mujercitas sigue dominado por esa hidra patriarcal y demencial que las obliga a ser rudas, coordinadas, musculosas y, lo que es peor, a ganar partidos. Ese horrible deporte las aliena, las enajena, les hace negar su natural esencia y, señores —señoras también—, el mundo se está empezando a cansar…


Atigrando y lesbianando gracias a Castpost

Monumento

Jueves, 23 de Noviembre de 2006

Decía el escudero de Jaime Ruiz que «es muy lamentable la gente que recurre a criticar la forma de otros y no el fondo». Se refería a los comentarios de un usuario de Blogger que no bloguea y se hace llamar Bregador. Ahora bien, criticar la forma y no el fondo —o descalificar el fondo por la forma— es cosa que hace Ruiz todo el tiempo, como nos muestra el mismo Bregador. Pero que lo haga, a decir verdad, no me parece lamentable. Por supuesto, es un sofisma de distracción, es una forma de descalificar al supuesto contendor, pero uno puede reservarse ese derecho, especialmente cuando uno sabe que tiene toda la razón del mundo y lleva su presunción de infalibilidad hasta las últimas consecuencias.

Así que por eso mismo doy todo mi apoyo a Bregador en su audaz cruzada en contra de la retórica de Ruiz porque es pelear en la misma ley, cosa que él resume con esta sencilla frase: «subamos el nivel del debate controvirtiendo pero no insultando ni descalificando, esa es mi exhortación». Es lo mismo que le decía hace rato: si tiene tantas cosas para decir, que las diga, que se despoje de todos esos adjetivos que no hacen más que divertirnos. ¿Quién que no haya sido víctima de los tiernos insultos de Jaime Ruiz no ha pensado eso? Porque yo realmente no dudo de la inteligencia del señor Ruiz. Tanto que creo que Bregador y Jaime Ruiz son el mismo.

Resuelvo entonces levantar en mi blog un monumento a la memoria de Bregador, no sin antes recomerdarle humildemente que se cuide de usar el que galicado («es por esto que es su arma dialéctica predilecta…») porque no vaya y sea que el doctor Ruiz lo descalifique por no ser más que un canalla ignorante, a todas luces estudiante o profesor de universidad pública con carné platinum del Kidnapping Corporation.

Comuníquese, cúmplase y que siga corriendo la sangre, que es lo que pasa cuando esto pasa.

Bregador: como Jaime, ya se ganó un almuerzo. Hablamos.

Barbaridad

Lunes, 20 de Noviembre de 2006

Esto lo sostiene Rafael Nieto en Semana. Es vergonzoso:

«Acaso no fue casualidad que en un par de departamentos hubiesen candidaturas únicas hace unos años.»

«De manera paradojal, los ahora acusados no podrán acogerse a la Ley de Justicia y Paz.»

Las cursivas son mías, claro.