Archivo de la categoría "Los opinadores"

Souvenirs

Jueves, 28 de Febrero de 2008

Luis Eladio dice que trae unos recuerditos de Íngrid. Pero qué puede uno mandar de allá donde solo hay bejucos, plumas, matafríos, pieles de animal montés y otras cosas que solo sirven para decorar apartamentos de antropólogos. En las Torres del Parque, preferiblemente.

También dice que la guerrilla no está desarticulada, que tiene una infraestructura mínima —sancocho de marrano— que les permite caminar grandes distancias —fluvial, peatonal, mular— y hasta irse a visitar el Centro del mundo y la Ópera de Manaos con todo pago —desodorantes y así—. «Eso se lo llevaron a Estocolmo», nos gritan por ahí, como siempre, porque nunca puede haber otra explicación geopolíticoesquizográfica.

Prurito de ininteligibilidad

Jueves, 28 de Febrero de 2008

En Caracol llamaron al chamán asesino. Y entonces no era, para su sorpresa, el Indio Amazónico sino un señor inga de la vertiente amazónica que se hizo llamar médico. De paso le chamboniaron el apellido: Chamboy en vez de Chandoy.

Se hizo llamar médico y le preguntaron que si tenía ese título. Dijo que sí, que así era reconocido en su comunidad. Pero no, que si según «la legislación colombiana». O sea, según lo normal. A ver, ¿usted tiene título? ¿Se las va a dar de abuelita?

Y, para rematar, que si consumir yagé fuera de la selva, fuera del entorno natural donde la gente vive, vaya uno a saber cómo, sin títulos y sin televisión, no habrá sido la causa de la muerte. Cuidado, damas y caballeros, cuando se tomen sus aspirinas lejos de la civilización, cuando usen sus pastillas de cloro para purificar el agua malsana que el bicho salvaje contaminó.

No, venga, el remate de verdad, el colofón, fue poner al doctor, este sí doctor, Rojas, que habla de curación con cristales y otras babosadas, que son clínica y bioquímicamente inútiles hasta para sacarse una espinilla, pero que perfectamente tiene un espacio diario en la misma cadena, a explicar lo sucedido. Saberes expertos, uníos.

Mejía, el poscolonial/decolonial

Martes, 19 de Febrero de 2008

Habría que volver a analizar las categorías con las que se designa y separa el mundo para apropiárselo. Problemas de Mignolo.

Pero esto es mejor. Hoy Iván Mejía formuló una nueva teoría que se opone a la popular, miope y eurocéntrica de Huntington. O tal vez la amplía. Según el importante comentarista podosférico y geoestratega, el fútbol es un deporte anglosajón en el que el empate se concibe. En cambio la concepción americana del deporte no lo permite. Y ese fue el origen del shootout.

Colombia sigue siendo un país mestizo, fragmentado o desgarrado que se debate entre el anglicismo del fútbol y el americanismo-caribeñismo del béisbol.

El siglo de oro y el Profesor Yarumo

Miércoles, 13 de Febrero de 2008

Tío Rojo pensaba que la composición lírica No me mate, Marulanda era lo más peye. Pero no, cualquier cosa es coplerizable.

La marcha del 6 de marzo
se entiende por desagravio
del feroz Secretariado
y del matón encumbrado.

Que vayan los prebendados
fecodistas y sicarios,
los que siguen “trabajando”
cobrando los atentados.

Que vayan bien disfrazados
de víctimas y empleados,
a acompañar a los socios
de los mata-colombianos.

Pero los demás no iremos,
y que les quede bien claro,
“No más FARC” es nuestro grito,
“Libertad” nuestro reclamo.

No podrán manipularnos,
no somos ningún rebaño
queremos ver en sus casas
a todos los secuestrados.

Y a todos los guerrilleros
pronto desmovilizados.
No acompañamos a aquellos
que quieren justificarlos.

La fuente no se cita porque en juglar del zipa somos esencialmente rateros. La voz del sintetizador, sin embargo, nos hace pensar en una de las tantas hipótesis sobre la identidad del autor (cortesía del hiperimbécil).

Lo veníamos diciendo

Domingo, 10 de Febrero de 2008

Me gusta tener razón. Me gusta predecir el futuro.

Escenarios de la violencia

Miércoles, 23 de Enero de 2008

Anoche en La luciérnaga hablaron del viejo que se mató en la biblioteca Virgilio Barco. Lo que preocupaba a Peláez y a Rincón era que el tipo hubiera metido un arma de fuego a aquel templo de la cultura escrita y de la arquitectura sin funcionalidad. Les preocupaba que solamente hubiera un detector de metales común y corriente y que no hubiera requisas a fondo, de esas que usan en el estadio para sacar objetos contudentes como las pilas del radio o el mismo radio.

Más adelante van a decir que si la gente «no va tanto a las bibliotecas como antes» es culpa de la violencia de los campos, que tristemente ha llegado a la ciudad y que es fruto de la intolerancia, que corre por las venas de este pueblo animal.

Psicogeopolítica del secuestro

Miércoles, 16 de Enero de 2008

Con ideas de Don Tomate y María Paula

Es el lugar más allá de la frontera. Es el bosque, espejo del mar o del desierto; en fin, el laberinto que condena inevitablemente a la muerte. Es húmeda, caliente, malsana y todo es igual. Terreno liso, solo rugoso en cuanto a textura. Allá la gente ha dejado de ser gente porque se atrasa, tiene que vivir día a día comiendo bejucos y bichos raros. Es la selva, el lugar donde «se están pudriendo».

Eso, finalmente, es lo único que dicen. Es la imagen que remite a un pan húmedo que se guarda en un lugar oscuro para que le salgan hongos.

Me pregunto qué dirían —qué tendrían que decir— si estuvieran secuestrados en otro lugar de Colombia en donde no se pensara tradicionalmente que es el peor lugar, que eso para qué ir allá, que eso es para tumbarlo y echarle harta vaca y harta palma africana. O coca. O café. O eucaliptos.

O para apreciarlo desde afuera, como monumento ecológico, como el Quindío virgen, como el Chocó indómito donde otra vez secuestran gente, como el Putumayo adonde Christian Schmalbach nos lleva a abrazar los árboles que nos hablan con sus voces ancestrales, donde nos estafan los taitas.

La gente no se pudre en las ciudades ni en las veredas. Allá los miembros arrancados no son alimento de moscas. Las heridas no se gangrenan al lado de la iglesia de San Francisco.

Alegrémonos por nuestra suerte, porque el agua que corre por las paredes de los edificios en que vivimos, porque la caca y el orín se van directamente al río, porque hay almuerzo casero o ejecutivo o del día, porque estamos dentro del «Triángulo de oro». Todos los demás son mártires dignos de elogios en un domingo en el Veinte de julio. Y es así porque están allá lejos, lejísimos, donde solo saben llegar Chávez, Drummond y BP.

Lineamientos para hablar sobre la gente

Lunes, 12 de Noviembre de 2007

Pequeño homenaje a Marvin Harris, antropólogo carnívoro y vulgar.

No se puede querer ser de izquierda si uno está bien de salud y mucho menos si se está repuestico. Son condiciones mutuamente excluyentes que conducen a un triste estado de ilegitimidad, análogo a tener una copia del Libro rojo en una casa de Bosque Izquierdo o de El Castillo, aunque técnicamente es «montañas de Colombia», Barbarie dixit. Al respecto anota Rafael Nieto Loaiza:

…Iván Márquez, a quien por cierto se le veía gordito y rozagante y sin trazas de estar sufriendo los rigores del conflicto, acaso porque vive en territorio vedado para la Fuerza Pública colombiana… [resaltado mío].

Hay otra tendencia que acusa a las «dietas de los pobres», excesivamente ricas en carbohidratos y grasas —generalmente más baratas que las siempre idolatradas proteínas—, de ser las culpables de la plaga de obsesidad entre la gente de escasos recursos, esos que son los únicos que pueden hacer la revolución con la bendición de dios. Y es que lo de la bandeja trifásica no es un fenómeno local. Eso es solo un accidente de nuestra diversidad y falta de prejuicios europeizantes contra la yuca, el plátano y el arroz: en Argentina le echan la culpa a la pasta y en Estados Unidos al maíz.

Ahora sabemos que lo que hay detrás de Super size me y King corn no es un llamamiento al cuidado de nuestros miocardios sino denunciar que la especulación con el precio de la proteína es otra estrategia para, por medio de las vías leguleyas vulgares, cerrarle el camino a la multitud. ¡Cuidado, compañeros! ¡El arma retórica es poderosa!

Aparte se confirma, como tanto oenegero loco ha querido decirnos en su lenguaje enrevesado, que cuando la patria fumiga algo más que coca y le pegan a un margen despreciable de sembrados de pancoger —y eso es carbohidratos, con seguridad, porque los marranos y las gallinas se los tumbaron las mismas fuerzas hace rato y por eso estamos como estamos—, es para matar de hambre a los campesinos advenedizos, guerrilleros de ruana y alpargata, que no saben cuidar la figura y la salud, aunque, como se vio, son inversamente proporcionales a la legitimidad de sus reivinidaciones políticas.

De manera que si uno está libre de esos exitosos ataques errados, se le juega más a la muerte por infarto, diverticulosis o, si es el caso, complicaciones de diabetes. Pero para el auténtico che Guevara la única alternativa es la desnutrición. La anorexia no porque es muy cool.

Adenda:

En colaboración con el Instituto Doble Machete para la Creación de Índices e Indicadores Inútilmente Veraces y Contraintuitivos y la Fundación Tecnólatra Alejandro Gaviria para la Seriedad en la Blogosfera y el Abiertizamiento de la Sociedad —el IESJS no quiso participar porque todos sus funcionarios migraron definitivamente a España—, estamos trabajando en una tabla que relacione el índice NBI, el IDH y, desde luego, el IMC para llegar a una conclusión definitiva que rompa todos los paradigmas y deje callados a tantos opinadores mal informados. Mientras tanto deléitense con este descubrimiento contraintutivísimo —y después indígnense con el racismo y eso.