Archivo de la categoría "Cine"

Ferpección

Lunes, 30 de Enero de 2006

Entre tantas cosas, Dago García es malísimo porque quiere parecerse a Álex De la Iglesia. Y lo malo de De la Iglesia es que los finales de sus películas son apenas ligeramente mejores que los de Dago García. Pero nos hizo reír, algo que jamás podrá lograr Dago, y eso era lo importante.

Jazz etíope

Domingo, 29 de Enero de 2006

La vida no es el cine. En la vida pasan cosas y pasan y pasan y al final nunca pasa nada y si hay banda sonora es porque uno pone un disco. Buen disco el de Flores rotas.


Cortesía de Castpost y Mulatu Astatke

Cálzate los guayos: vamos a soñar

Lunes, 31 de Octubre de 2005

Me fui a ver Goal! con cero escepticismo. Creo que era la primera película de la que sabía cómo iba a terminar pero de ninguna manera cómo comenzaría. De hecho lo que uno ve en el trailer corresponde a los últimos 15 minutos o menos de la película, que dura casi dos horas.

Pero aquí la idea es prevenir, cumplir una labor social, servir a la atenta blogosfera, ávida de información y opiniones acertadas: definitivamente no vale la pena ver la película. ¿O sí? No… ¿Sí? No sé… uno sabe que es malísima, pero no me dejó esa sensación. Me divertí, me identifiqué, sentí una vergüenza increíble, me sentí uno mismo con el protagonista como cuando en la tierna infancia veía superhéroes. Maldito fútbol, creador de vanas ilusiones.

Goal es el american dream que se lleva a cabo en Inglaterra. Además de que uno siempre cuestiona la validez de hacerse un Perú en «América», ya era relativamente inverosímil la situación propuesta: el protagonista es un joven mejicano que es llevado a Los Ángeles cuando aún era niño. Allá trabaja arreglando jardines con su papá, pero también juega fútbol para un equipo aficionado. Y claro, el man es un crack.

En uno de esos partidos lo ve un antiguo jugador del Newcastle que inmediatamente se lo recomienda al entrenador del equipo quien le dice que lo va a ver por una mañana y ya. Por fortuna no se esmeraron en crear una situación aún más inverosímil, como que el inmigrante llega a la selección gringa y la lleva de la mano a su primer título mundial. ¿Por qué no? Porque la selección gringa es propiedad de Nike y esta película es ciento por ciento Adidas. ¡Pero el equipo Adidas por excelencia es el Real Madrid! Paila: ahí no hablan inglés. De hecho no creo que hablen ningún idioma. No importa: igual hay una secuencia en la que salen Beckham, Raúl y Zidane en un bar, muy juiciosos y de lo más simpáticos, yéndose temprano a sus casitas. ¿Y por qué no sale Ronaldo? ¿Y Roberto Carlos? Adidas, Adidas, Adidas.

El caso es que el papá del chino le roba la plata que con tanto esmero estaba ahorrando para abrirse allende el mar océano rumbo a la muralla de Adriano. Ese papá, que no cree en sus sueños, que no lo deja ser independiente, que lo condenará a un futuro ilegal y subdesarrollado en el campo de la jardinería, ni siquiera le va a contestar el teléfono cuando el héroe lo llame a decirle «papá, estoy triunfando». Menos mal la abuela del muchacho, como toda abuela, tiene unos ahorritos ahí muy guardados que le terminan alcanzando para enviar al sucesor de Pelé a Inglaterra.

Y bueno, allá se suceden una serie de cosas, de ires y venires muy del mundo del fútbol. Encuentras un amor, te toman fotos con viejas casi empelotas, te la montan, te pasan a las reservas del club y finalmente a la titular, aunque estén muy por fuera de etapa de incorporaciones. Y, cómo no, en el decisivo partido contra Liverpool, llevas a tu equipo a la Champions League con gol —que aunque no de chilena, sí de gran factura— en el último minuto: como en Supercampeones, el partido se acaba justo después del gol. Y claro, llamada de la abuela quien te dice que tu padre, justo antes de morir de infarto, había visto tu debut en la Premier League contra el Fulham.

Final con aprobación paterna pero necesaria y merecida muerte freudiana, abuela amorosa y compinche, novia muy linda (nótese que la actriz se parece a Carolina Acevedo, lo que hace que las comparaciones con De pies a cabeza crezcan), éxito total, amigo al que sacas de una vana vida sibarita y otras cosas así. Eso es el éxito en el fútbol. Lo dice Adidas.

Y ojo: ya están haciendo segunda parte y no me la voy a perder.

Benim adım Cahit Tomruk

Sábado, 22 de Octubre de 2005

Turquía, lo turco, era mía antes de 2003. Aber wir sind alle Im Juli verliebt.

Soy Cahit Tomruk. Soy el que se acaba de dar Gegen die Wand. Contra la pared. Una vez más. Tal vez deliberadamente, tal vez confiando, como siempre, en que esta vez no iba a doler.

Intermedio musical.

Pero, por lo general, todo es mentira. La paciencia puede durar siglos, solo para traernos decepción. ¿Vale la pena esperar? Si siempre terminamos recorriendo el mundo en un bus con la silla de al lado vacía…

Está llena de sangre. No es de acción: estas son las heridas que sí duelen.

Me asustastes

Viernes, 14 de Octubre de 2005

Qué linda es Kate Hudson. Si se quiere verla en ropita que le queda muy bonita hay que ir a ver La llave maestra. Pero eso también puede apreciarse cuando en dos meses la saquen en video. O dentro de cinco años, cuando la pasen como el gran estreno del Canal Caracol.

Intertextualidad

Sábado, 8 de Octubre de 2005

Whisky parece una mezcla de Lost in Translation, El resplandor, algún álbum fotográfico del centro de Lisboa y el video de «A l’Envers, á l’Endroit» de Noir Désir. Vale absolutamente por sí misma. El título es sencillamente brillante. Y, amigo Dago, no se esmera por encontrar alguna «uruguayidad».

Menos es más

Viernes, 30 de Septiembre de 2005

Tenía muchísimas ganas de ver Sumas y restas, muy a pesar de que el señor Víctor Gaviria está entre mi colección de fotos para la diana de dardos. Esperaba una película diferente a las insoportables Rodrigo D, La vendedora de rosas y al cortico que rodó para una película que se llamaba en español algo así como Todo el mundo goza con el fútbol. Sospechaba que esta película iba a ser más universal que las otras. Y así fue.

Naturalmente tiene muchas fallas técnicas. El sonido es, como se decía, desastroso: las voces cuadran con el movimientos de los labios con la precisión de cualquier película de kung fu. La imagen a menudo tiene exceso de ganancia y grano, como si la hubieran filmado con la video 8 de la casa. Hay unos primerísimos planos tan pero tan primerísimos que parecen de telenovela mejicana, si bien algunos sí parecen tener sentido. Por último, la música original es de lo peor, de lo más cliché, de lo más pachuco, de lo más organeta Casio. En fin, esto no es Ciudad de dios.

Y sin embargo el resto de la película hace olvidar fácilmente esos detalles porque la actuación es verosímil, porque las situaciones son verosímiles, porque la tensión es verosímil. Ya no parecen sujetos de por ahí obligados a actuar, metidos a la fuerza en un papel. Y lo curioso es que los actores de las otras películas eran en verdad sicarios, en verdad chirretes. Aquí el narquito es un taxista y se pega unas borracheras y unas embaladas que parten el alma. Al igual que el co-protagonista, el ingeniero.

Estoy muy contento por haberla visto. La recomiendo y le sugiero a quien la vaya a ver que se fije en dos aspectos. Primero, la personalidad empresarial —por lo que el título y el tagline de la película son excelentes— y su relación con la actividad criminal y lo que los seguidores de Elias llaman «zonas sin pacificar». Segundo, el papel de las mujeres en esta historia. Ambas cosas son muy bien desarrolladas, muy dicientes y gravísimas. Y también muy verosímiles.