Archivo de July de 2011

Seguir contando muertos

Monday, 25 de July de 2011

Me parece bien que El Tiempo se haya subido al bus de la visualización de información. Lo malo de cuando los medios se suben a esos buses es que casi nunca lo hacen de una manera comprometida y seria, al menos honesta, sino por moda, porque hay que ir a la par con las «nuevas tendencias». Y aquí podría decirse que no se les puede exigir nada, que son empresas, que van al ritmo de las cosas, que en este país las noticias van a mil. Y todo eso es cierto pero no debe justificar chambonerías.

Hoy salió en la página de El Tiempo un «mapa multimedia» sobre el tema de los homicidios en Bogotá. El mapa es pertinente porque ahora dicen que la ciudad se volvió insegura e invivible y mucha gente se indigna cuando les hablan de que es un tema de percepción: creen que hablar de percepción es negar que sí suceden robos, asaltos y homicidios. Como la ciudad es un espacio fácil de representar (una silueta basta) y como los homicidios suceden en un lugar concreto, un mapa es un recurso útil para presentar cantidades, particularidades, relaciones, secuencias, etc. Cada homicidio, cada punto muestral, cada dato, se vuelve un alfiler con el que se pincha el mapa que está colgado en la estación de Policía y al final aparece un dibujo, que es una mancha, una distribución, algo que pone a pensar.

Sobre este mapa hay dos preguntas muy sencillas para hacerse. La primera es dónde están los datos y la información. En concreto, el mapa solamente presenta cinco datos: la cantidad de homicidios que ocurrieron en el primer semestre de 2011 en Bogotá (760); el número de homicidios que tuvieron lugar «el primer día de la semana», que hay que suponer que es el lunes (28,9% = 220); y el número de homicidios efectuados con arma blanca (62,7% = 477), con arma de fuego (34,2% = 260) y con otras armas (3% = 23). Hay otra pestaña con otros datos, pero no hablaré de eso. ¿Las manchas rojas representan algo? ¿Cuál es el significado del rojo? «Alta». ¿Alta qué? ¿Tasa de homicidios? ¿Incidencia de homicidios? ¿Con respecto a qué? ¿A la zona? ¿A todo Bogotá? Eso no aparece. Solo queda el rojo, que significa peligro. Es una señal que va más allá del dato de la cantidad de homicidios, un dato que, solo, tampoco dice nada.

Porque los datos solo dicen algo cuando se los compara. Y esa es la otra pregunta: ¿con qué están comparando esto? ¿Qué hace que haya manchas rojas y manchas verdes? ¿Qué es alto y qué es bajo? Y con respecto a lo que había antes, ¿aumentó o disminuyó? ¿Se desplazó? Ni idea. No sabemos si 760 (más o menos 10,8 homicidios por cada 100.000 habitantes) es mucho o poco, más allá de que todos creamos que cualquier asesinato es inaceptable. Y ver un mapa lleno de manchas rojas en un momento en el que todos nos dicen que la ciudad es invivible solamente refuerza la idea de que la ciudad es invivible y que tarde o temprano nos van a matar. O que hay zonas de miedo, terrenos vedados por donde es mejor no pasar.

¿Qué se debió haber hecho? En vez de representar los homicidios como manchas continuas, como amebas multicolores, la visualización debió haberse basado en el carácter discreto del dato: un homicidio es uno solo. Así, cada punto muestral pudo ser un círculo con transparencia de, digamos, 5%; pudo ser de color rojo, si querían. Superpuestos unos sobre otros —si llegara a ser así, si hubiera dos homicidios en el mismo punto—, los puntos crean una mancha más oscura en el lugar donde más casos ha habido. El tono final del punto arroja información sobre el número de homicidios pues cuando llegue a un nivel de opacidad de 100% significará que hubo 20 homicidios en ese punto, es decir, 3% del total de la ciudad en ese semestre. ¿Y qué más podría decirse? ¿Por qué no incluir la información específica sobre cada homicidio, del mismo tipo de la que se encuentra en la segunda pestaña? Así podríamos encontrar dónde se concentran los homicidios por riñas y dónde los ajustes de cuentas. O darnos cuenta de que no existen patrones geográficos aparentes. ¿Y qué tal si los puntos muestrales van apareciendo en una secuencia de tiempo? ¿Qué tal que los homicidios se hayan estado moviendo de zona? Etcétera. Que los datos hablan por sí mismos es una forma de decir las cosas: es claro que hablan mucho mejor si se los hace hablar más y mejor.