Archivo de May de 2008

Pruebas

Sunday, 25 de May de 2008

Ahora lo verdaderamente importante es que Dios nos demuestre que no existe.

Un mensaje para nuestro gobierno:

¡LA PRÓXIMA VEZ QUEREMOS VER SANGRE DE NUEVO!

The day there was no news

Saturday, 17 de May de 2008

Lo que pasaría en ese día soñado en que en Colombia dejara de haber guerrilla, fuente única de problemas y noticias:


Turismo

Tuesday, 13 de May de 2008

Lo que tienen que hacer esas víctimas lloronas es dedicarse a algo productivo como el narcotráfico para, por la razón que sea, puedan viajar a juzgar y ser juzgados.

La patria que conozco

Saturday, 10 de May de 2008

Llegué allá por decisión propia: quería estudiar donde estudiaran mis primos, mis únicos hermanos. Solo después supe que hacía parte de la historia de mi familia, que por allá habían pasado mi abuelo paterno y dos de sus hijos. Allá pasé doce años de mi vida dejándome lavar el cerebro con historias de orgullo y pertenencia y quise continuar el camino a la Universidad pensando que seguiría siendo mi hogar, mi patria, la única que conozco.

Después de tres semestres en la Universidad, supe que no me servía estar allá únicamente porque la quería mucho. Lloré el día en que les dije a mis papás que quería irme a Los Andes porque sí era una universidad seria. No pude dejar de ir porque allá siguieron hasta graduarse uno de mis mejores amigos, la primera mujer que amé y otra que quise y porque las patrias, cuando uno cree que son eso, no se abandonan. Volví allá para ser profesor, teniendo en mente el ridículo pensamiento de que estaba frente a mis hermanos y hermanas —algo bastardos, claro, no raizales como yo y mis antiguos compañeros— y aún me duele como nada que, por mal profesor o mal estratega, no haya podido seguir.

Aún quiero volver: no creo que me haya ido nunca.

***

El Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, el colegio de primaria y bachillerato que desde hace diez años no está en el Siete de agosto y que nunca ha sido de curas, será cerrado pronto porque es «económicamente inviable». El hecho nos sorprende a todos, a propios y a extraños. «No lo pueden cerrar como si fuera una discoteca», dijo esta mañana, en Caracol, un padre de familia. El secretario de eduación de Bogotá dijo que no comprendía que algo así sucediera, que una institución «de tanto prestigio e historia» tomara tal decisión.

Las patrias nunca se tienen que explicar ni justificar. La patrias no se tratan como discotecas, como negocios. La patrias no tienen que ser viables. Mucho menos son proyectos de las elites para dominar al pueblo o diferenciarse, como dicen esos nefastos sociólogos que se creen historiadores. La única función de las patrias es existir y por eso nunca mueren. Su existencia y su historia no se cuestionan porque son naturales y han estado siempre, a pesar de todo. El más ligero cambio o la más inocente y cruda verdad estremecen a todos los que estén relacionados.

Por eso cada promoción estaba más decepcionada y avergonzada que la anterior. Pero no dejaba de creer que era su patria: la decepción es más grave cuanto más se ama, irracionalmente, como nos han enseñado que se aman las patrias y que es la única razón por la que estas se mantienen.

Ya desde que estábamos allá, ninguno de mis compañeros de promoción pensaba que matricular a sus hijos en el Rosario pudiera ser buena decisión. El colegio estaba venido a menos desde mucho tiempo atrás, desde que dejó de ser el colegio de la mitad de la aristocracia bogotana —o colombiana—, es decir, desde que se volvió un colegio para gente como yo y la inmensa mayoría de mis compañeros. Nosotros mismos éramos la prueba, pero vivíamos el mito de la patria grande, cantábamos el himno, puteábamos a los del San Bartolomé y, aun habiendo ateos, nos sabíamos la oración a la Bordadita.

De su cierre o venta se hablaba desde que me gradué, hace diez años. Parecía una estupidez cerrar un colegio al que le acababan de construir un edificio nuevo. Aun hoy parece una estupidez. Me parece una estupidez. No entiendo, sencillamente, cómo un colegio puede ser inviable si todos dicen que la educación es un negociazo, si cada día abren colegios como discotecas.

***

El Colegio se acaba. La Universidad está ahí, pero no es una patria como el Colegio. O no es patria en absoluto. No puedo imaginarme la sensación de no tener más un lugar donde pueda señalar con honesta ingenuidad cuando me pregunten de dónde soy. Solo podré hablar del pasado, de algo que no existe. Seremos melancólicos prusianos.

Decencia

Saturday, 3 de May de 2008

Soy fan de Groove Armada. Es, junto con otros pocos, uno de mis grupos de referencia, de los que encabeza mi lista de «preferencias» cuando se llenan listas en las redes sociales y en las entrevistas sicotécnicas, de los que colecciono los discos originales.

Me encanta Groove Armada. Siento que hacen música especialmente para mí, para cualquier estado de ánimo, para llorar, para patear canecas o pensar en cascar gente, para saltar y gritar como loco, para pasarla… Les falta oscuridad, pero no me importa.

Lo de anoche fue increíble, maravilloso, superó cualquier expectativa, renovó mi repertorio emocional. Me dan ganas de llorar recordándolo, volviendo a oír Superstylin’, pensando que el montaje fue impecable por preciso y completo, porque había una luz diferente para cada canción, porque había más de diez personas en el escenario, porque las canciones fueron versiones especiales y no repeticiones del disco.

Anoche fue decente también porque no hubo traquetos: la ausencia de la palabra DJ los disuade.