Archivo de Septiembre de 2007

El mundo según El Tiempo

Jueves, 13 de Septiembre de 2007

El Pacífico es un mar, por ejemplo.

Descanso

Jueves, 13 de Septiembre de 2007

No sé cuánta gente que sueña nuevos proyectos de nación mientras empuña un fusil ve los partidos de fútbol de tu selección, mi selección, nuestra selección (v. Locademia de guerrilleros, de Sergio Cabrera). Pero no hay evento televisivo-deportivo en el que no envíen ese llamado idiota de «¡demovilícese ya!». Me pregunto ingenuamente si los publicistas que contratan las Fuerzas Armadas han hecho el respectivo estudio de público o si la campaña existe solamente para hacerle saber a la gente que lo están intentando pero es que esa gente de verdad no se entera de que el muro ya se cayó.

Hoy, en todo caso, el argumento dejó de ser chistoso por idiota a ser auténticamente chistoso:

El pueblo está cansado. ¡Desmovilícese ya!

Y si no entendieron pues paila.

No estigmaticen más

Miércoles, 12 de Septiembre de 2007

A todos los que por su pinta de homosexual están temiendo ahora por las hordas de gente sin pelo que invaden las otrora sin duda pacíficas calles de Chapinero y la Zona Rosa hay que hacerles entender que no pueden estigmatizar a esos miembros de las tribus urbanas que, además de hacer de esta ciudad un vividero más diverso, tolerante e incluyente —como los otros, que sí tienen no solo la pinta sino que de verdad son homosexuales—, reivindican posiciones políticas válidas y ejercen un papel fundamental en la construcción de líquidas dinámicas identitarias tardomodernas —como los otros, que sí tienen no solo la pinta sino que de verdad son homosexuales.

Todos los que temen que los cojan a puño, pata y chuzo por tener pinta de homosexuales tienen que entender que no solo los calvos hacen eso y que igual corren peligro en cualquier circunstancia.

Téngale paciencia

Miércoles, 12 de Septiembre de 2007

Pues a Arizmendi le parece insólito que un partido le esté pidiendo disciplina a alguno de sus miembros. Y dice, como el díscolo en cuestión, que la democracia y la libertad de expresión y los valores estos que hacen vivir la mayoría de edad al Aberland.

Claro que es insólito pues va en contra de los valores burgueses e individualistas a los que siempre hemos estado acostumbrados: que la operación avispa, que los caciques, que la «objeción de conciencia», que el hoy aquí pero mañana no me acuerdo y esas otras cosas que han hecho del sistema político colombiano el brillante faro del «punto medio».

Y por eso mismo es increíble, insólito e imposible de entender que alguien diga que no haya querido ser candidato a la presidencia por voluntad propia, por tenerle ganas al poder, por querer aparecer todos los días por triplicado en los noticieros y en unos diez años en los billetes de doscientos mil, eso que es lo más natural, lo más normal, lo que mejor corresponde al rey de la Creación. El señor este estuvo ahí porque estaba sometido a esa… ¿cómo dice? ¿Disciplina de partido?

Ya saben igual: antes de decidir si le ponen seguro o no a la puerta de la casa, escuche Caracol Radio. O antes de elegir el color de sus medias.

Amar a el «Otro»

Domingo, 9 de Septiembre de 2007

Ya que venimos hablando de la sabrosa gente de color, por qué no citar esta joya de la correctez política de nuestro agobiado pueblo —en este caso con un ejemplo que enorgullecería a una de sus campeonas, Florence Thomas—, enunciada en uno de los comentario de Semana a propósito de la holandesa que se pasó de socialbacana:

Lo que pasa es que en ciertos países de Europa, tanta calma y sosiego cansa a ciertos seres. Por eso hacen cosas para nosotros raras, como irse a Taganga o casarse con chocoanas(os). Pero todo eso es poesía, simplemente tienen que saber que como en el país de origen hay reglas que se harán cumplir o terminan en una misma jaula como de donde vienen. Sencillamente en todo el mundo debe regir el dicho inglés para los que la quieren hacer, han de saber que algo les costará: If u wanna do the crime, u gotta take the time.

Y los(as) chocoanos(as) que se casan entre ellos(as), por ejemplo, ¿también están haciendo «cosas raras»? Digo, ¿o definitivamente son «el otro» del «nosotros»? ¿Son todavía más raros los «nosotros» que se casan con esos «otros»?

Además, no nos digamos mentiras, los señores que el Doctor Barbarie llama «americanos» no se casan con los chocoanos(as). Solo vienen a tirar y ya. (Y además suelen ser negras(os), y más exactamente negritas(os), de Cartagena, no del Chocó.) Sería bueno saber cuántos(as) terminan tan decepcionados(as) como esta vieja con las(os) FARC.

***

Y la verdad es que si uno lee las selecciones del Reader’s Digest del diario de esta nueva Ana Frank lo único que uno puede pensar es que está tan aburrida con la monotonía y arbitrariedad castrense —y, claro, hambrienta de sexo— como los «soldaditos colombianos» de cualquier batallón.

Una vez caminaba por la carrilera por Puente Aranda y un par de chinos del distrito 51 me llamaron desde una garita y me preguntaron qué hacía ahí. Después de intercambiar algunos datos sobre nuestras vidas, ambos coincidieron en decir que estaban aburridos de hacer guardia, ejercicio y recibir órdenes bobas todos los santos días: querían estar en el monte cargando kilos de equipo y echando bala. Es exactamente lo mismo, no me jodan.

También hace un mes estuve cocinando en el batallón Simón Bolívar de Tunja y en la cocina no tenían botiquín. Todavía más grave: todos los días les sirven el mismo arroz, la misma papa, la misma verdura hervida y la misma carne o pollo con guiso. Yo, como burgués que soy, me aburro resto con eso. Pero como ellos son pobres, están acostumbrados a vivir resignados.

Es igual. Cuando alguien exige un poquito, pues paila. Cuenta mi papá que cuando era capellán en el Cantón Norte, un soldado terminó muerto después haberle estado pidiendo a su superior permiso para ir al médico unas cuantas veces. Claro que puede suponerse que esas son cosas que pasan, hombre, que no jodan. Como cuando salieron a la luz los casos aislados de torturas en el mismísimo glorioso ejército de la patria.

Dirán que pretendo argumentar a favor de la guerrilla, pero más bien es un argumento a favor de los que se alienan combatiendo en cualquier hijueputa bando.

Por favor

Miércoles, 5 de Septiembre de 2007

Si queremos regresar al camino de la paz, que es tan esquiva, comencemos por transformar la realidad transformando el lenguaje y llamemos las cosas por su nombre: «Afrodescendiente Acacio», se llamaba ese señor. Todo sabemos que a esa gente no le gusta que la llamen de colores porque es degradante.

Peñalosa

Domingo, 2 de Septiembre de 2007

—¿El man al que hace nueve años querían echar de la Alcaldía?
—Sí, con las firmas y eso.
—¿El man que no quedó de alcalde hace cuatro años porque prefirió quemarse queriendo ser presidente y después senador?
—Sí, ese que no es un político tradicional.
—¿El de las «ciclorrutas a campo traviesa» por el paisaje colombiano?
—Y el dueño de los bolardos, de la bodega donde los guardaron y de la fábrica que hace el papel celofán de los moños.
—Ala, qué bueno.
—Sí, el dueño de nuestro proyecto de ciudad.
—¿Y el otro?
—No, del otro no sé nada.
—Votemos por Vinasco.
—Sí, más vale malo conocido.