Archivo de July de 2007

La pucha

Friday, 27 de July de 2007

Acabo de hablar con Quino, por celular.

Le dije que era una persona muy importante para mí porque una de las primeras cosas que había leído había sido Mafalda, porque 10 años con Mafalda había sido uno de los regalos de «graduación» que recibí al salir de transición. También le conté que había aprendido a ver el mundo con cinismo leyendo sus cartones de los domingos, ahora sábados. Por todo eso le daba gracias.

Él dijo simplemente «gracias».

Ahora no sé qué quería que me dijera…

Antiguo proverbio hebreo

Sunday, 22 de July de 2007

Cuidado, hijo mío: el champán las pone mimosas.

Homenaje a la vaca muerta

Monday, 16 de July de 2007

Los domingos son los días en que más brasileños se ven. Habría que suponer que son un porcentaje muy importante de los turistas que vienen aquí. Sin porteños que anden por las calles que entre semana transitan estudiantes, vendedores y ejecutivos, los grupos de personas que van mucho más abrigadas de lo que parece necesario para el frío de estos días —Bogotá a las cuatro de la mañana— casi siempre terminan hablando portugués.

Yo quería que ganara Argentina porque quería ver las tales celebraciones en el obelisco. Igual, es la Copa América y a quién le importa. Pero ahí estaban algunos brasileños en el famoso cruce de Corrientes y 9 de julio, toreando carros, mostrando pechos amarillos, saltando, riéndose, solo por el placer de causarle más dolor a este país que se enorgullece y se avergüenza de ser tanguero. «Y ellos bailan samba, ¿viste? Es el calor.»

Nostalgia, resignación

Monday, 16 de July de 2007

Anoche me atracaron frente a mi casa mientras esperaba el bus a la 1 de la mañana. «Sufrí» una de las tantas cosas que los porteños advierten sobre su ciudad y que fue definitivamente una de las grandes motivaciones para que Macri fuera elegido como jefe de gobierno.

Si bien Buenos Aires es popular entre quienes la visitan por unos días por la abrumadora belleza e innegable aura europea de su centro, en el largo plazo, cuando hay que meterse de lleno en su cotidianidad —trancones eternos para cubrir distancias que no son tan largas, chichoneras en el metro, el mismo menú día tras día, la displicencia de la mayoría de sus habitantes, etc.—, cuando por fin caben en la cabeza sus verdaderas dimensiones, se comienza a comprender que también es innegable su condición de ciudad, digamos, latinoamericana, que dificilmente oculta esos mismos problemas y contrastes que caracterizan al resto de las ciudades del continente.

Y entre las permanentes quejas de los porteños —interminables discusiones de vestiduras rasgadas, amagos de llanto y nostálgicas evocaciones enunciadas con auténtico dolor o resignado sarcasmo que se pueden escuchar en cualquier esquina gracias al elevadísimo tono de sus voces— se dibuja la vergüenza de tener que compartir a diario una ciudad imaginada, acaso alguna vez vivida —en el «uno a uno», a comienzos de siglo XX…—, con la ciudad «de verdad». Hay que cuidarse de los negros chorros que te afanan la cartera, hay que quejarse de los hijos de puta que cierran la calle y hacen el piquete, hay que evitar ciertas zonas para zafar, hay que hacer cara de orto en el subte y en el bondi. Porque «qué querés, che, es así».

Entonces el negro este seguramente venía de la infame Villa 31 y desde luego era más habitante de Retiro que yo. Y ve todos los días la Torre nacional —«antes “Torre de los ingleses”»—, el edificio Cavanagh y el Parque San Martín mientras pasea frente a la monumental estación del ferrocarril Mitre a ver a quién le saca algunos mangos para comprar el paco. «Dame todo lo que tengas o te rompo el pecho aquí mismo, loco», me dijo sin mirar a ninguna parte, sin mostrarme ningún objeto contundente, con un tono tranquilo y pausado, sin hacer hipótesis sobre la profesión de mi mamá o la forma como nací.

Me resultó tan normal, solo otro episodio de esta vida porteña, cotidiana, peligrosa, llena de mitos y prejuicios que se pueden hacer realidad en cualquier momento. Un sueño.

El corazón late despacio. El bus finalmente pasa. Y eso es todo porque es así.

Tarde de pollos asados

Wednesday, 11 de July de 2007

Cualquier persona con dos dedos de frente se daría cuenta de que esta racha de muertes ex presidenciales hace parte del plan de dominación total de Uribe. Porque cualquier persona con dos dedos de frente sabe que los ex presidentes también gobiernan secreta y abiertamente este país, como parte del plan de dominación que los iniciados conocen como Eje Oscuro. Y que por eso estamos como estamos.

Extraño mucho el puré de papas con gravy de KFC. Y aquí tampoco hay. En paz descanse.