Archivo de December de 2006

Un día para morir

Sunday, 31 de December de 2006

«Yo pensaba de que había aprendido. Pero ya me di cuenta que no.»

Hablaba yo de la vida y la pereza que produce, especialmente en estas memorables fechas.

El año que pasó estuvo bastante bien. Pero todos los años comienzan por el peor día, como concluimos hace dos años con el joven poeta. El primero de enero es el festivo más festivo de todos. Es una suma superlativa y triste —y superlativamente triste— de todos los festivos del año, de su aburrimiento, de su letargo, de su falta absoluta de propósito —y de su respectiva justificación—, del guayabo —literal y figurado— eterno… Los festivos son, entonces, una metáfora de esta nuestra vida.

Hace un año —o sea este año— pasé ese festivo haciendo ajiaco en tierras paracas, lejos de cualquier fuente que me permitiera saber que era primero. Pero este año —el próximo— estaré en Bogotá, con sus calles vacías, con sus restaurantes cerrados, con la contaminación al mínimo. ¿Y qué? ¿Acaso voy a hacer algo? Nada, claro. Aburrirme, aburrirme, aburrirme… pero mucho más que el resto de los días.

En todo caso, feliz 2007 y todas esas chimbadas.

Mojando prensa

Saturday, 30 de December de 2006

El cumpleaños del blog fue el 28 de diciembre y no supe que habían publicado una entrevista que me hicieron hace resto para Santa Maradona, vía correo electrónico. Hace tanto fue que ni me acordaba ya. Gracias a Padawan por el dato.

Entonces feliz cumpleaños al chuzo y ajiaco gratis para todos.

Entretanto: ¿cuándo me entrevistarán los de la Blogoteca? ¿Por qué a ellos sí y a mí no? Oh dolor, oh sufrimiento.

Cosas que se leen y no sorprenden

Friday, 29 de December de 2006

Será por no ser (tan) católico:

…en este microcosmos que es el mundo del periodismo, las tensiones son muy fuertes entre quienes desearían defender los valores de la autonomía, de la libertad respecto de las exigencias de la publicidad, de las presiones, de los jefes, etcétera, y quienes se someten a esas exigencias y son pagados por ello en justa compensación… Estas tensiones apenas pueden expresarse … porque las condiciones no son muy favorables: pienso, por ejemplo, en la oposición entre las grandes estrellas que cobran fortunas, particularmente visibles y particularmente recompensadas, pero también particularmente sumisas, y los destajistas invisibles de la información, de los reportajes, que cada vez se vuelven más críticos porque, a pesar de que cada vez están mejor formados debido a la lógica del mercado del empleo, son utilizados para tareas cada vez más pedestres e insignificantes… la tensión entre lo que pide la profesión y las aspiraciones que quienes se dedican a ella adquieren en las escuelas de periodismo o en las facultades es cada vez mayor, aunque también hay quienes se adaptan muy pronto y muy bien, sobre todo si tienen ansias de trepar… El periodismo es una de las profesiones en las que hay más personas inquietas, insatisfechas, indignadas o cínicamente resignadas, y en la que es muy común la expresión … de la ira, la náusea o el desánimo ante la realidad de una profesión que se sigue viviendo o reivindicando como «distinta de las demás». Pero estamos lejos de una situación en la que estos despechos y rechazos pudieran convertirse en una auténtica resistencia, individual y, sobre todo, colectiva.

Bourdieu, Sobre la televisión, pp. 51-52.

O más bien porque para cualquiera eso ya «es evidente» (p. 35).

Xmas Carol

Sunday, 24 de December de 2006

Por cierto…

Saturday, 23 de December de 2006

..se murió Pinochet.

De los mismos creadores de 31 minutos, etc.

Vanitas

Tuesday, 19 de December de 2006

En el parquecito de la calle 93 —que quién sabe por qué llaman «el Parque» por algo parecido a la antonomasia— o, más exactamente, en el Centro de Diseño Portobelo —cuya dirección de internet es, acaso para ser más coherentes, www.portobelodesigncenter.com—, hay una inmensa valla —que en realidad es una pantalla— que nos habla maravillas de Italia —donde, según dice, y a pesar de la evidencia empírica, nadie va «mal vestido»— para promocionar una cerveza —o birra o mejor beer para que quede en el mismo idioma en el que está escrito el «Italy» que acompaña el nombre de la marca— recientemente incluida dentro de la amplia oferta de bebidas alcohólicas que hay en Colombia. Aunque dicha cerveza en Italia y el resto del mundo es una cerveza más —por no decir de segunda, incluso con menor puntaje que Club Colombia según Beer Advocate—, la valla nos la presenta como una bebida especial precisamente porque es italiana. Uno, que es ingenuo, no sabe bien si esa razón —ser italiana y ya— también justifica que sea mucho más cara que la cerveza colombiana más cara: ¿acaso el costo de vida en Italia —de donde con toda seguridad la importan directamente— hace aumentar los costos? ¿Acaso el posicionamiento de la marca dentro de un sector específico de nuestra sociedad que está más dado a gastar mucha plata —porque tiene mucha plata— la hace cara? ¿Acaso los mercadotecnistas han llegado a entender que subiendo el precio del artículo logran crear una distinción que el público puede medir más fácilmente porque no son más que números? En fin, que responda Bourdieu porque yo soy muy ingenuo. Esto es solo la introducción de esto:

Para poner la valla en la fachada del edificio aquel —que usa la palabra diseño como si de medallón de oro se tratara—, quitaron algunas placas de aluminio que la cubrían. Entonces podemos ver que, detrás de la pantalla, hay una pared desnuda que con contundencia nos revela que la vida no vale ni la mitad de un carajo. Sí, señor, detrás de esa pantalla que nos quiere convencer de que los italianos son todo elegancia, debajo del nombre que por error está en español y no en inglés, encima del restaurante que tiene su menú escrito en francés y frente al parque que la gente quiere considerar igualito al Central de Nueva York o al Hyde de Londres, hay un vulgar muro de bloque y cemento. O sea que ese monumento a todo esnobismo, a toda fanfarronada y farolería bogotana y colombiana, es exactamente igual a las viviendas de «crecimiento progresivo» que ocupan el ochenta por ciento de esta ciudad en barrios adonde jamás llegará la tal cerveza italiana, barrios de estrato dos y tres como Juan XXIII, Prado Veraniego, Fontibón, Engativá o Rincón de Suba.

¿Así o más barroco?

Esperanza

Thursday, 7 de December de 2006

Contribución al discurso apologético del uribismo callejero:

«¿Es que no recuerda cómo era hace cuatro años? ¡No venía nadie! ¡Estábamos aislados! ¡Ahora al menos viene Incubus y va a venir Deftones y hasta de pronto viene Placebo!»

Y es verdad. Si ahora hasta Shakira se presenta en Colombia…