Agusturismo
Esta fue mi tercera visita a San Agustín. La última fue hace nueve años con el colegio y antes en 1993, cuando fui con mis papás. También estuve antes de agosto de 1981, pero era muy poco lo que podía ver entonces a través del útero de mi mamá. Regresaba a San Agustín porque recordaba, como le decía a Christian, lo emocionante del viaje, porque el sur del Huila era lo más bonito que había conocido de Colombia porque las montañas eran verdes y el agua salía de ellas en cualquier esquina. Por fortuna no me equivoqué.
Por «la costumbre» las estatuas ya no emocionan. Antes, además, uno podía abrazarlas, cosa que regocijaba el espíritu. Pero hoy están protegidas por una reja de palos y se pierde el sabor. Eso se entiende, es pro protección. Lo que no tiene mucho sentido es que las estatuas, están solas en medio de la nada. Apenas un tablero en cada mesita —en el caso del Parque Arqueológico— más o menos explica qué pasaba ahí en muy pocas y vagas palabras. Si se lee el libro Estatuaria del macizo colombiano (Uribe, Sotomayor) se tiene una idea mejor. Al menos se sabe dónde encontraron la piedra, que disposición tenía y hay algunas especulaciones. En conclusión, la museografía es terriblemente mala.
Malas también son las trochas que hay que recorrer para llegar a todos los lugares y que son señal de que la platica que le ha entrado al municipio y a la región quién sabe en qué bello chalet ha sido invertida. Así haciendo cuentas alegres con mentalidad de liberal, de creyente en el progreso: ¿no le conviene a esta comunidad que su pueblo esté muy bien unido al occidente colombiano por una carretera pavimentada a Popayán? ¿No les conviene a los dueños de los camperos y colectivos que hacen las rutas de la zona que las vías estén en mejor estado para que los carritos no se les dañen? Termina un hecho un polvero después de tanto ir y venir.
Pero lo que se ve en esos tortuosos trayectos es maravilloso, la razón por la que volví a San Agustín y por la que haré lo posible por regresar otra vez. Y más. Y más.
Les dejó las fotos. Las que tienen una estrellita pueden ser ampliadas, o sea todas.
Parque arqueológico
La primera tumba dolménica que se ve. Como decía, la tercera vez no es tan emocionante.
Es una tierna figura. Parece un muppet.
La Fuente de Lavapatas, que probablemente era usada para atender partos. Cuando no hay muchos visitantes, no dejan que corra agua.
La Mesita B es la más popular. Ahí se encuentran lo que probablemente es una representación del Sol —la cara de payaso—, el águila —símbolo del aguardiente Doble Anís— y una estatua que seguramente representa a un guerrero —por la calavera.
Me gustan estas cariátides… su sonrisa y su rugosidad es evocadora…
Estas estatuas estaban en la plaza del pueblo y sufrieron las naturales consecuencias. Ahora ni siquiera se les puede tomar fotos pero ya ven que sí.
Símbolo de progreso.
Esta es mi favorita. Tiene unos rasgos que después usaría el maestro Alberto Acuña en toda su obra escultórica.
Un detalle de la misma estatua.
El estrecho
2.20 metros entre orilla y orilla del río Magdalena. Hay gente que salta de un lado al otro y también gente que se cae y se muere instantáneamente —y tontamente.
Obando
Los tures hacen parada en este pueblo —que, sin mentir, tiene apenas unas veinte casas— para ver las tumbas que hay en lo que habría sido la plaza. No vale la pena. Pero este personaje —Don Delfín— entretiene a los visitantes con sus cuentos de que él ha descubierto la mitad de las guacas de la región y cómo lo han curado de las maldiciones que se ha ganado por eso.
Alto de los ídolos
—¿Jugamos golf?
—No, no sé.
Salto de Bordones
Es difícil mostrar en una sola foto toda la caída.
Se llevan la leña del monte.
Ídem.
Horror: RBD × 100pre.
Chivas de a lo bien. Era una excursión de una escuela de Pitalito.
Alto de las piedras
Cuatro yoes: Christian, Doble-yo y Yo.
Salto de Mortiño
Lo único que puedo decir sobre esto es que mi cámara es muy bonita porque tomé esta foto a las 6 de la tarde… y un poquito de Photoshop.
La Chaquira
Osito cariñosito.
Le dicen «Diosa de la Chaquira». Chaquira con Ch y con Q, la original.
Majestad. El sitio es un montón de piedras en uno de los lugares más bonitos que pueden verse. Aunque tal vez Andrés Hurtado tenga otra opinión…
El Purutal
Las únicas estatuas que aún conservan todo su color original. Se les encontró en 1984. El guía acusó a Mauricio Puerta de robarse el oro que había en las tumbas.



































22 de Diciembre, 2005 - 03:23
Lo de “Antes, además, uno podía abrazarlas, cosa que regocijaba el espíritu” mmm no es de antes , fue de nunca, bueno para nosotros los de estas epocas, lo digo porque ahora basados en las “tesis” de Mauricio Puerta la gente que va a ver piedras, las toca como si fueran a mejorar sus vidas, y a ver si se siente ” la energia” de nuestros ancestros, pura basura, se podria comparar con la mariguana en cierto sentido, en fin el caso es que yo si estoy de acuerdo en que le pongan cuerditas, no faltan los niños que se ponen a saltar en ellas o los grandes que las raspan con cigarrillos, ahi si se perderia el sabor.
22 de Diciembre, 2005 - 09:38
Muy buenas fotos…
Por mi parte, estaré aprovechando festividades para reencontrarme con mi naturaleza… besaré un semáforo, disfrutaré del aroma de los bolardos y abrazare un poste de la luz…
topamos…
22 de Diciembre, 2005 - 10:25
Toposauro:
Claro, el verde de los semáforos a eso de las 8am es muy bonito. El reflejo del sol en el bolardo… qué linda mi ciudad.
22 de Diciembre, 2005 - 11:02
Eso nuay como la primera vez, sumercé