Yo no soy persona modesta. Soy narciso y pedante como buen hijo único. Y pues, qué carajo, es en estos días cuando toca pelar más el cobre, por esos sencillos homenajes que nos hacen sentir grandes y como unos putas. Entonces esto dice que a dos días de haber llegado este blog a las veinte mil visitas (desde cerca de siete mil servidores diferentes), me pusieron de blog de la semana en BlogsColombia. «Todo un honor».
Lo más bonito es lo que dicen de mí:
«Miguel Olaya escribe Juglar del Zipa. Todo un clásico de la reciente blogocosa nacional, lleno de observación certera, independencia sin concesiones y ácida colombianidad.»
Muchas gracias.
Pero, ¿clásico? Este chuzo es parte de la corriente, parte del rebaño del Espíritu Santo, que comenzó este año, como la gran mayoría, esos que hicieron pasar la lista de blogsColombia de unos cien en abril a casi mil ahora en octubre. Definitivamente hay blogs mucho más viejos en estas tierras y entre ellos el Tatuaje Falso, que es grande, bueno y generoso.
Cosa además misteriosa: ¿ácida colombianidad? Me resulta bastante paradójico que metan esa palabra en algo que dicen de mí, siendo yo alguien que busca cuestionar incluso la existencia de algo como la «colombianidad». Pero eso es lo bacano de cuando los demás se refieren a uno: sólo así se llega a saber quién y cómo se es realmente. Y no deja de causarme curiosidad qué cosas haya podido decir o cómo haya podido decirlas para que hayan usado eso conmigo.
Respecto a la independencia debo decir que me alegra que se entienda así. En realidad es difícil saber si se es independiente, si se es realmente crítico. Yo soy un jodón y ya. Yo difícilmente puedo argumentar. Pero procuro no comer cuento… o no revelar qué cuentos me he comido.
Hace poco me llamó Gustavo Gómez, editor de SoHo, no a pedirme que volviera a escribir para ellos, sino a decirme «de la manera más grosera posible» (sic, por eso las comillas) que no me metiera con su revista si no quería que tomaran medidas legales. «Le voy a decir a Daniel (Samper Ospina)», fue otra de sus amenazas. Pues el director de SoHo le dijo con mucho orgullo a Pirry que su revista no le lambia a nadie. Yo tampoco.
Si a algo he tratado bien aquí ha sido a SoHo. Pero lo que molestó a Gómez fue un insignificante comentario en que revelaba el nombre propio de una que escribe regularmente una columna de dudosa calidad con seudónimo. (De dudosa calidad también es lo que escribe con su nombre real). Resulta que el servidor que más lee esta página es precisamente el de Semana, revista a la que le he dado pata tanto antes como después de estar con ellos. ¡Y lo más duro precisamente en el post que tanto enfureció a Gustavito! Y sin embargo ahí sigo, cosa que no sé si deba sorprenderme.
Sonará cruel, sonará al humor negro que tanto disgusta a algunos de mis lectores, pero el día en que llamen a algún bloguero a amenazarlo por algo que valga la pena y no por huevonadas como la que conté, ese día se sabrá que la blogosfera encontró la legitimidad y el espacio para cambiar el mundo. Es un potencial que veo en los blogs pero del cual no quiero hacer parte. Por eso escribo pendejadas.
Para finalizar, retomo algo que sucedió el sábado en la celebración etílica que siguió al tercer triunfo en línea del Deportivo Independiente La Tengo Viva. En medio de la rasca y en un ambiente que mezclaba sordidez y patetismo, nos pusimos a hacer un chismógrafo. Una de las preguntas era cuáles eran los cinco blogs favoritos de cada uno de nosotros. Reproduzco, con grandes cambios, mi top 5:
Siempre con usted: Como le dije al autor de este blog, «yo a la única persona que le lambo es a usted». Y es que quien escribe este blog es humilde y genio, cosas ambas que le admiro. Este tipo sí conseguirá el sueño del 80% de la blogosfera de ser el sucesor de Eduardo Arias.
Gazapping: Si yo tuviera otro blog, sería este. El controvertido —y quién sabe si incomprendido— Jaime Ruiz da las mejores lecciones de gramática y ortografía españolas de la red y seguramente del mundo. Además es siempre muy atento respondiendo las dudas que sus lectores le plantean, por más pendejas que sean.
Parapolítica: Por un lado están las desgracias de La Zaranda y Francotiradores y por otro este blog. De la política siempre se ha nutrido el humor callejero —por fortuna desde hace quince años también se nutre de la cultura, a pesar de que también haya descaches como mi amado Andrés López, quien se nutre de las babosadas que dice por los billetes que le arroja el público— y este tipo que se hace llamar Marsares ha encontrado otra forma para mostrar más de lo mismo. Con Parapolítica uno no solo se ríe sino que se informa y lo que más me gusta es que su autor no parece querer cambiar el mundo.
Korochi: Este blog ya lo reseñé en otro post. Como dije, el mejor del universo, a pesar de que Ovidio no esté de acuerdo.
El pato-conejo de Wittgenstein (antes Sangre Rebelde): Habría que poner aquí el blog de Cermeño. Pero es que este blog era muchísimo mejor, muchísimo más agresivo y franco que el chorro de babas lleno de referencias a los siete sabios de Grecia —y que nos deja viendo un chispero a los legos como nosotros— de su nuevo blog. No sé si precisamente por tanta joda el man dejó de escribir así para en cambio ponerse a escribir que lo habían secuestrado y no sé qué más huevonadas. Hace falta Sangre Rebelde.