De blogs y nada más
Martes, 2 de Agosto de 2005Guillermo Santos dijo en El Tiempo de ayer, a manera de verdad obtusa, inmarcesible y pontificante, lo siguiente:
Los blogs no pueden ser pesados ni largos. Deben actualizarse diariamente y cada nueva publicación debe ser corta, concisa y fresca. Muchos ‘blogueros’ desconocen esto y publican ladrillos larguísimos sin ningún enlace que complemente el contenido, dándole tratamiento de columnas de un medio tradicional. Estos blogs están llamados a desaparecer rápidamente [la negrita es mía], precisamente porque su autor no entiende de qué se tratan.
Muy discutibles esos mandamientos, como sus amenazas de inminente catástrofe de dimensiones darwinianas.
Un blog es lo que uno quiere que sea y pueda hacer de él. Desde un centro de información independiente hasta el diario de un suicidio; desde la agencia de prensa de la cuadra donde uno vive hasta un monumento al narcisismo. O de todo un poco. Es sencillamente un despropósito decir que haya que actualizarlos a diario, como decir que esté prohibido hacer mil posts si uno tiene el tiempo o la dedicación. Y si uno quiere hacer un ladrillo porque no tiene dónde más colgarlo, pues bienvenido sea. Internet aguanta todo, lo que ya no puede decirse del papel, que en Colombia es además cada día más escaso.
Que hacer eso pueda resultar «contraproducente» para el éxito del blog es una cosa; que muchos estén en contra de las «normas» de la llamada usabilidad —palabra que le encanta a Guillermo Franco y seguramente le encanta a Santos— es otra. Pero mientras estos sigan siendo gratuitos y dependan de la voluntad de quien los escribe y no de los hits que reciban a diario, ahí seguirán. Los blogs aún no obedecen al mercado: unos blogs son más leídos que otros, pero eso no significa que los últimos tengan que desaparecer.
Es verdad que el blog que uno haga apenas recibirá cien visitas al mes y que ochenta de esos sean amigos de uno que lo ven tres veces al día. Pero no creo que uno haga el blog pensando que al otro día van a hablar de él en cada esquina, que va a cambiar el mundo o que va a ser fuente de información para los grandes medios, como en efecto ha sucedido.
¿Que son flor de un día? Los hay así. También otros que están desde antes de que comenzara la moda en estas tierras. Porque de hecho sí es moda: cuando me inscribí a Blogscolombia (marzo) había casi 250 inscritos. Hoy hay como 740 de las más diversas índoles. La mayoría de los blogs que tengo en mi lista fueron creados a comienzos de este año. Esta página comenzó el 25 de diciembre del año pasado.
Quién sabe si el contenido de nuestros blogs alguna vez salga de nuestro —eso sí cada vez más grande— círculo de blogueros. Quién sabe si apenas pase de ser la «manifestación escrita de cualquier arregladera de país en una borrachera» (Don tomate dixit). Pero lo que queda es que esta blogósfera es sin duda el primer remanso de muchos escritores esperanzados en llegar a ser leídos por muchos algún día, así o de otra manera. Estos blogs son la primera oportunidad, el primer grito desesperado. Y ya entre nosotros se han dicho cosas al respecto (Eduardo Arias, Perro cantante, Sangre Rebelde).
El fenómeno es, además, sociológicamente muy interesante y socialmente ofrece un gran potencial. Pero Santos ya es quien es y desde su tribuna de papel decreta muertes sin estar al tanto de esto porque a él aparentemente sólo le interesa la maximización de los recursos tecnológicos. ¿No se ha preguntado por qué los diarios más serios del mundo ofrecen entre sus servicios blogs para sus lectores y no solo para sus columnistas de siempre?




