Perdí mi dignidad
Ayer me afeité la barba y perdí mi dignidad. Perdí la edad que aparentaba tener. Perdí la apariencia de malo que hacía que no se metieran conmigo. Perdí el marco que encerraba mi rostro. Perdí algo que algunas consideraban sex-appeal —y otras turn-off—. Perdí… no sé. Perdí mi dignidad.
Bueno… eso crece.




