Pues eso, una estafa

Todo se resuelve cuando Julia Roberts hace de Tess haciendo de Julia Roberts. En ese momento miré al techo del teatro porque justamente entonces uno se entera de que la película era el equivalente del resto de las secuelas de Matrix —en el caso de Matrix: Recargada, la escena en la que todos bailan y Neo y Trinity follan porque van a venir los malos a volverlos nada—. Me refiero al «secuelar» por «secuelar», hacer de la película y el reparto una franquicia y echar el barco a ver qué pesca. Y claro, siempre pescan mucho, de otro modo no lo harían. Meten la mano en el bolsillo del espectador, sacan un billetico y se lo guardan ellos.

Con Ocean’s Twelve uno se ríe a ratos pero no hay emoción. Ya ni el gran poder adquisitivo del ricachón puede convencernos de las maravillas tecnológicas que se usan en la película y que esta vez parecen ser muchas. Ya ni la narración tipo Snatch es emocionante porque al final hay abrazos y besos entre padre e hija. Y lo anterior ni siquiera es dañar la película porque es algo que uno ya sabe desde el comienzo, desde que sale el escudo de la Warner Brothers.

Lo bueno es que Catherine Zeta Jones es muy bonita. Y no sé si el señor Pitt sea aliciente. Calviado no me parece tan pinta… Y bueno está Clooney. Pero no, ¡no! ¡Ojos ciegos! ¡No se dejen estafar! Gracias.

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